David Lacarta - Don Dinero - Flickr Creative Commons

Los secretos de la mente millonaria, T. Harv Eker

Fotografía: David LacartaFlickr Creative Commons

Los libros sobre como hacerse millonario se pueden contar por millones, al igual que los libros sobre como perder peso o como convertirse en un irresistible seductor. Todos ellos apelan a necesidades universales, a deseos que casi todos llevamos grabados en nuestro subconsciente. Es exactamente el mismo mecanismo que utiliza la publicidad para hacernos consumir productos y servicios. Por otro lado este tipo de libros vienen a llenar una carencia generalizada de conocimientos sobre los temas que tratan: educación financiera, alimentación saludable, educación afectiva, etc. Así que cuando alguno de estos libros cae en mis manos, procuro al menos darle una ojeada y buscar si tienen algo que enseñarme. Os dejo pues con un resumen de los puntos que me han parecido más interesantes y con el consejo de no creer nada de esto a pies juntillas. Sigue leyendo

Richard Feynman delante de una pizarra

Aprende mejor y más rápido usando la Técnica Feynman

Richard Feynman fue uno de los científicos que participó en el proyecto Manhattan para construir la bomba atómica, uno de los paladines de la física cuántica y un profesor ameno, divertido y apasionado. Feynman tenía la capacidad de aprender cualquier cosa rápidamente y luego explicarla a alguien en términos tan sencillos que cualquiera pudiera entenderlo. Por eso esta técnica lleva su nombre.

Para aplicarla en tus estudios o en tus lecturas escoge un concepto o capítulo que quieras aprender, si es complicado mejor. Tras estudiarlo en tu libro o asistir a clase coge un papel en blanco y en la parte superior pon el nombre del concepto bien destacado.

A continuación explícate o “enséñate” el tema a ti mismo con tus propias palabras, utilizando términos sencillos, huyendo de términos técnicos y dibujando esquemas que faciliten la comprensión. Si te cuesta hablar solo explícaselo a tu patito de goma. No repitas las palabras del libro o los apuntes, suele ser un síntoma de que no has interiorizado el asunto.

Diagrama detallando los pasos de la técnica

Durante la explicación debes hacerte preguntas a ti mismo, también es importante usar analogías para entender y fijar mejor los conceptos.

Si te quedas atascado en algún punto o no tienes respuesta para alguna pregunta puedes consultar de nuevo tu material de estudio, buscar en internet o preguntar a un compañero o al profesor.

“Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo” Albert Einstein

¡Se súper!

Si ya utilizas esta técnica o te animas a utilizarla me encantaría que en los comentarios me enviaras la url con una foto de alguno de los esquemas que hagas. ¡Pasa a la acción!

Superenlaces

Impresionante corto de animación: El ladrón de caras

El ladrón de caras

El “Ladrón de caras” es un corto de animación realizado por los alumnos de la escuela PrimerFrame de Valencia como trabajo de clase durante un año completo .

Además de estar exquisitamente realizado toma un inesperado giro final que queda sin explicación hasta que vemos detenidamente todos los créditos del final. Entonces podemos averiguar quien es el ladrón de caras.

Tan impresionante trabajo no ha pasado desapercibido y ha obtenido ya algunos premios y menciones:

  • Mejor cortometraje del V Festival Internacional de cine de terror y fantástico de Peligros – 2013
  • Mejor Cortometraje Catacumba 2013
  • Finalista a Mejor cortometraje de Animación en Mundos Digitales 2013
  • Seleccionado VI certamen de Bujaraloz
  • Seleccionado por el staff de Vimeo como vídeo destacado
  • … 

La música del corto ha sido grabada por el Coro de la Generalitat Valenciana. Para saber más puedes visitar la página en facebook de esta impresionante producción.

Aquí puedes ver el trailer en Vimeo y aquí el corto completo.

Ciencia, alimento de calidad para tu cerebro

Heroes en zapatillas, Casi todos los inventos,  5 médicos para la historia
Desde pequeñito he sido bastante curioso, a los 4 años desarmé el despertador de mis padres para saber como funcionaba y porqué hacía aquellos ruiditos. Cuando aún no sabía leer mis padres me regalaron “El gran libro de los animales”, me pasaba las horas viendo las innumerables ilustraciones y pidiéndole a mi abuelo que me leyera los textos que iban debajo. Y cuando ya sabía leer devoraba libros como “Casi todos los inventos”, “Heroes en zapatillas” y muchos otros cuyos mágicos volúmenes podía encontrar en la biblioteca. Pasaron los años, seguí leyendo y estudiando hasta llegar a mi etapa universitaria, aunque me gustan las ciencias en general (y por supuesto también las humanidades) había que decidirse por alguna y cuando me tocó elegir carrera opté por “Biología”.

En la carrera aprendí cosas interesantísimas como genética, bioquímica e incluso estadística; la verdad es que mola bastante entender con cierta profundidad como funciona la herencia, como se utiliza la glucosa dentro de la célula para conseguir energía o como oscilan las poblaciones dentro de un ecosistema.

Pero siempre echaba algo en falta, a mis estudios universitarios les faltaba intriga, suspense, ese puntito de nerviosismo que te entra cuando te están contando una buena historia y se produce un inesperado desenlace. Es por esto que me gustan las revistas sobre ciencia y tecnología, y la divulgación en general: en documentales, blogs, libros, charlas o cualquier otro formato.

Por eso recomiendo vivamente la divulgación científica como el mejor alimento para la mente a cualquiera que no lo haya probado. Por un lado vas a encontrar entretenimiento, vas a poner tu cabeza a pensar, vas a entender un poco mejor el mundo que te rodea, como funciona tu cuerpo e incluso que diantres pasa dentro de tu cerebro.

Como dice Pere Estupinyá en su libro “El ladrón de cerebros”:
Estamos en un momento de la historia intelectualmente sobrecogedor. Los científicos están encontrando respuestas a infinidad de profundos interrogantes, pero sobre todo nos están ofreciendo nuevos y turbadores misterios con los que estimular nuestra inquieta curiosidad. Y, creedme, es una lástima perdérselo. Una vida sin ciencia es como una vida sin música. Puede ser igualmente maravillosa pero desaprovechamos una de sus grandes ofrendas.

Atrévete a mejorar el mundo (y a ti mismo) con un simple gesto: enfócate siempre a la solución

Velas encendidas

Un hábito eficaz para aportar valor a tu entorno, ser más inteligente y ser más positivo consiste en interiorizar un gesto sencillo: enfócate siempre a la solución, no a la queja, no a buscar culpables, no a resignarse.

Esfuérzate en buscar una solución de manera activa e inteligente; y si no puedes encontrarla en este momento o crees que la situación te sobrepasa cierra tu boca, abre tu mente y no te enfoques en amargarte la vida, fastidiar la de otros o a pegar patadas a las farolas. Intenta convertir esto en un hábito de pensamiento, e incluso si es posible pon tus soluciones por escrito.El cerebro quiere resolver problemas, es nuestra pereza y nuestros malos hábitos los que rehuyen el esfuerzo.

Imagina que estás charlando con un amigo, de pronto sale algún tema candente: el calentamiento global, la corrupción política, las molestias del tráfico, cualquier caso. Tu reacción habitual, al igual que la mía, es quejarte de la situación, echar luego la culpa a alguien, decir que todo está fatal y pasar a otro tema cualquiera. La próxima vez intenta realizar el siguiente ejercicio, bien durante la conversación, bien después cuando tengas un rato para pensar. No te enfoques en los culpables, no te veas separado del problema, siéntete parte de él y piensa en alguna solución que podrías aportar: grande o pequeña, simple o sofisticada, fácil o un poco más costosa.

Quizás descubras que hay algo que tu puedes hacer: ¡hazlo!, por pequeño que sea, aunque sólo sea aportar tu grano de arena. Estarás paliando el problema por partida triple: por un lado porque no echas más leña al fuego, por otro porque ayudas a paliarlo con tu solución y además por el ejemplo que das a los demás. De esta manera tu acción puede tener un efecto viral, y llegar a provocar un efecto de bola de nieve que arrastre a mucha más gente a adoptar tu solución.

En 1961, Peter Benenson, un abogado inglés, una persona normal como tu o como yo, quedó sobrecogido al leer una noticia sobre dos estudiantes portugueses sentenciados a siete años de prisión por brindar por la libertad durante el régimen dictatorial que vivían en su país. Inmediatamente escribió una carta al director del periódico. En esa carta se hacía un llamamiento a todos los lectores del periódico para que enviasen misivas de apoyo a los estudiantes con el fin de conseguir su excarcelación. Más de un millar de lectores participaron.

Este acto puntual pronto se transformó en un movimiento internacional de carácter permanente. Había nacido Amnistía Internacional.

Una persona sola, un problema, la idea para una solución y ¡por supuesto! la acción.

El mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo. Amnistía Internacional

 

Enlaces y referencias