Impresionante corto de animación: El ladrón de caras

El ladrón de caras

El “Ladrón de caras” es un corto de animación realizado por los alumnos de la escuela PrimerFrame de Valencia como trabajo de clase durante un año completo .

Además de estar exquisitamente realizado toma un inesperado giro final que queda sin explicación hasta que vemos detenidamente todos los créditos del final. Entonces podemos averiguar quien es el ladrón de caras.

Tan impresionante trabajo no ha pasado desapercibido y ha obtenido ya algunos premios y menciones:

  • Mejor cortometraje del V Festival Internacional de cine de terror y fantástico de Peligros – 2013
  • Mejor Cortometraje Catacumba 2013
  • Finalista a Mejor cortometraje de Animación en Mundos Digitales 2013
  • Seleccionado VI certamen de Bujaraloz
  • Seleccionado por el staff de Vimeo como vídeo destacado
  • … 

La música del corto ha sido grabada por el Coro de la Generalitat Valenciana. Para saber más puedes visitar la página en facebook de esta impresionante producción.

Aquí puedes ver el trailer en Vimeo y aquí el corto completo.

Ciencia, alimento de calidad para tu cerebro

Heroes en zapatillas, Casi todos los inventos,  5 médicos para la historia
Desde pequeñito he sido bastante curioso, a los 4 años desarmé el despertador de mis padres para saber como funcionaba y porqué hacía aquellos ruiditos. Cuando aún no sabía leer mis padres me regalaron “El gran libro de los animales”, me pasaba las horas viendo las innumerables ilustraciones y pidiéndole a mi abuelo que me leyera los textos que iban debajo. Y cuando ya sabía leer devoraba libros como “Casi todos los inventos”, “Heroes en zapatillas” y muchos otros cuyos mágicos volúmenes podía encontrar en la biblioteca. Pasaron los años, seguí leyendo y estudiando hasta llegar a mi etapa universitaria, aunque me gustan las ciencias en general (y por supuesto también las humanidades) había que decidirse por alguna y cuando me tocó elegir carrera opté por “Biología”.

En la carrera aprendí cosas interesantísimas como genética, bioquímica e incluso estadística; la verdad es que mola bastante entender con cierta profundidad como funciona la herencia, como se utiliza la glucosa dentro de la célula para conseguir energía o como oscilan las poblaciones dentro de un ecosistema.

Pero siempre echaba algo en falta, a mis estudios universitarios les faltaba intriga, suspense, ese puntito de nerviosismo que te entra cuando te están contando una buena historia y se produce un inesperado desenlace. Es por esto que me gustan las revistas sobre ciencia y tecnología, y la divulgación en general: en documentales, blogs, libros, charlas o cualquier otro formato.

Por eso recomiendo vivamente la divulgación científica como el mejor alimento para la mente a cualquiera que no lo haya probado. Por un lado vas a encontrar entretenimiento, vas a poner tu cabeza a pensar, vas a entender un poco mejor el mundo que te rodea, como funciona tu cuerpo e incluso que diantres pasa dentro de tu cerebro.

Como dice Pere Estupinyá en su libro “El ladrón de cerebros”:
Estamos en un momento de la historia intelectualmente sobrecogedor. Los científicos están encontrando respuestas a infinidad de profundos interrogantes, pero sobre todo nos están ofreciendo nuevos y turbadores misterios con los que estimular nuestra inquieta curiosidad. Y, creedme, es una lástima perdérselo. Una vida sin ciencia es como una vida sin música. Puede ser igualmente maravillosa pero desaprovechamos una de sus grandes ofrendas.

Atrévete a mejorar el mundo (y a ti mismo) con un simple gesto: enfócate siempre a la solución

Velas encendidas

Un hábito eficaz para aportar valor a tu entorno, ser más inteligente y ser más positivo consiste en interiorizar un gesto sencillo: enfócate siempre a la solución, no a la queja, no a buscar culpables, no a resignarse.

Esfuérzate en buscar una solución de manera activa e inteligente; y si no puedes encontrarla en este momento o crees que la situación te sobrepasa cierra tu boca, abre tu mente y no te enfoques en amargarte la vida, fastidiar la de otros o a pegar patadas a las farolas. Intenta convertir esto en un hábito de pensamiento, e incluso si es posible pon tus soluciones por escrito.El cerebro quiere resolver problemas, es nuestra pereza y nuestros malos hábitos los que rehuyen el esfuerzo.

Imagina que estás charlando con un amigo, de pronto sale algún tema candente: el calentamiento global, la corrupción política, las molestias del tráfico, cualquier caso. Tu reacción habitual, al igual que la mía, es quejarte de la situación, echar luego la culpa a alguien, decir que todo está fatal y pasar a otro tema cualquiera. La próxima vez intenta realizar el siguiente ejercicio, bien durante la conversación, bien después cuando tengas un rato para pensar. No te enfoques en los culpables, no te veas separado del problema, siéntete parte de él y piensa en alguna solución que podrías aportar: grande o pequeña, simple o sofisticada, fácil o un poco más costosa.

Quizás descubras que hay algo que tu puedes hacer: ¡hazlo!, por pequeño que sea, aunque sólo sea aportar tu grano de arena. Estarás paliando el problema por partida triple: por un lado porque no echas más leña al fuego, por otro porque ayudas a paliarlo con tu solución y además por el ejemplo que das a los demás. De esta manera tu acción puede tener un efecto viral, y llegar a provocar un efecto de bola de nieve que arrastre a mucha más gente a adoptar tu solución.

En 1961, Peter Benenson, un abogado inglés, una persona normal como tu o como yo, quedó sobrecogido al leer una noticia sobre dos estudiantes portugueses sentenciados a siete años de prisión por brindar por la libertad durante el régimen dictatorial que vivían en su país. Inmediatamente escribió una carta al director del periódico. En esa carta se hacía un llamamiento a todos los lectores del periódico para que enviasen misivas de apoyo a los estudiantes con el fin de conseguir su excarcelación. Más de un millar de lectores participaron.

Este acto puntual pronto se transformó en un movimiento internacional de carácter permanente. Había nacido Amnistía Internacional.

Una persona sola, un problema, la idea para una solución y ¡por supuesto! la acción.

El mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo. Amnistía Internacional

 

Enlaces y referencias

Kelly McGonigal – El instinto de la voluntad

Perdonando tus errores

Cuando te falla la fuerza de voluntad y tienes alguna recaída en algún comportamiento que estás intentando evitar: fumar, comer mal, procastinar, etc; es mucho mejor dirigirnos a nosotros mismos un mensaje de auto-compasión que uno de reprobación.

Básicamente podemos decirnos tres cosas, que incluso deberíamos tener preparadas por escrito de antemano para cuando se produzca la recaída):

  1. Párate y hazte plenamente consciente de tus pensamientos y tus sentimientos en estos momentos, sin juzgar y sin reprenderte
  2. Piensa que a todos nos puede pasar, que al fin y al cabo somos humanos
  3. Date animos en vez de criticarte: “se que la próxima vez lo haré mejor”

Enlaces externos

¿Nos falta fuerza de voluntad? – UniMOOC

Sabiduría y cuerpo

Escritora invitada: Inma Ruiz

A lo largo de mi vida he dedicado mucho tiempo y energía en relacionar estas dos palabras: sabiduría y cuerpo. Creo que una persona que se quiera a si misma y que sea consciente de sus actos, debe tener presente que desde que nacemos hasta que morimos tenemos un cuerpo que tiene que acompañarnos durante toda la vida.

Ese cuerpo es el que pone en contacto nuestra mente y nuestro alma con nuestro entorno, nuestros semejantes e incluso con nosotros mismos, pues a través de él lo percibimos y sentimos todo.

Por eso siempre me he preocupado por cuidarlo y por la  imagen que proyecto sobre los demás y he intentado seguir pautas de vida saludable: hacer ejercicio, mantener el contacto con la naturaleza, descansar adecuadamente y , quizás los más importante: una sana y responsable alimentación. La frase que dice “Somos lo que comemos” me parece muy esclarecedora.

Las niñas en el huerto

Cada vez nuestros hábitos alimenticios son más artificiales, abusamos de la comida rápida, de los alimentos precocinados o nos atiborramos sin más como quien llena un vacío. Siempre que sea posible debemos buscar alimentos que nos aporten el mayor beneficio y dedicar tiempo a cocinarlos, disfrutando de esos momentos. Igual de importante es relajarse y disfrutar al comerlos. Debemos seguir nuestro sentido común y crear unos hábitos alimenticios que nos ayuden a estar en forma y bien con nosotros mismos.

Habrá veces que esto será más complicado porque tenemos que comer fuera o en el trabajo, pero incluso entonces hay alternativas (una que me ha parecido muy simpática es pedir sushi y comida japonesa al trabajo con sindelantal.mx)

Para predicar con el ejemplo aquí llevas mi plan semanal para estar sana como una pera:

Desayuno: tostada de pan integral con aceite de oliva, jamón york, jamón serrano o tomate. Zumo, café, infusión o té (con fructosa si necesitas endulzar , preferiblemente nada. Evito la leche porque he comprobado que no me sienta bien)
A media mañana: fruta o yogur desnatado y sin azúcar.
Almuerzo: combinación de proteínas y verduras
Tarde: zumo, café, infusión o té con galletas o bizcochos integrales
Noche: sólo proteína: filete de carne a la plancha, pescado o tortilla (sólo clara), infusión relax o digestiva.

Una vez por semana: potajes, fritos, pasta, patatas, arroz.
Una botella de agua siempre a mano.
Hacer cinco días de deporte a la semana.
10 o 20 minutos al día de algún tipo de relajación, masaje, o meditación.

Espero que mis consejos te lleven a tener un cuerpo más sano y una vida más plena y feliz  gracias a ello.