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Cómo ser más inteligente casi sin levantarse del sofá

Abril activando su inteligenciaPara empezar ¿qué es la inteligencia? Todos hemos oído hablar de la teoría de las inteligencias múltiple, de la inteligencia emocional, de la espacial, de la lingüística, lógico-matemática, etc. ¿Qué podemos encontrar en común en todas ellas? ¿Cuál podría ser la definición de la inteligencia teniendo en cuenta sus múltiples facetas? Aquí podría tirar de diccionario, de wikipedia o consultar a alguna autoridad. Pero voy a intentar utilizar mi inteligencia para intentar llegar a una solución personal.

En esta última frase ya viene una pista: la inteligencia es la capacidad de buscar soluciones, de resolver situaciones, de llegar de A a B, de una forma elegante, eficiente, original y consciente. Así, pues, ya se trate de ejecutar un nuevo paso de danza, de decorar nuestra casa, de hacer un programa informático, de resolver un conflicto con otra persona o de escribir un artículo para tratar de explicar algo tan escurridizo como la inteligencia, debemos intentar reunir esas cuatro condiciones para hacerlo de manera inteligente.

Se me ocurren algunos ejemplos y  contraejemplos para poner a prueba mi definición (por cierto que esto de poner las cosas a prueba también es un rasgo de inteligencia). Primer contraejemplo: la evolución. Las soluciones que la vida encuentra para los problemas que tiene que ir afrontando suelen ser, muchas veces originales, casi siempre elegantes, eficientes en el resultado pero no en el proceso de búsqueda y, desde luego nunca conscientes. Por tanto me atrevo a decir que la evolución no es inteligente. Los animales cuando se comportan instintivamente, y desde luego los humanos demasiadas veces, no muestran un comportamiento inteligente. Suelen ser elegantes y muchas veces eficiente, pero nunca original y desde luego no consciente.

Podríamos empezar a buscar entonces formas de comportarnos de manera más inteligente, para intentar ir creandonos buenos  hábitos.

  1. Empecemos a ver las situaciones que se nos plantean, los proyectos que se nos presentan, los conflictos que tenemos que afrontar como problemas que tenemos que resolver de manera inteligente. Evitemos la fuerza bruta, la cuenta de la vieja, las soluciones manidas, la prueba y el error.
  2. Antes de actuar dedica un tiempo proporcional a pensar. Si tienes que afrontar un proyecto que se extenderá durante meses, dedica uno o dos días a pensar sobre ello. Si se trata de un trabajo de unas horas dedica antes unos minutos. Pero no dejes que el pensamiento te paralice, date un tiempo prudencial y luego ¡manos a la obra!
  3. Busquemos soluciones eficientes. Cada vez que tengas que afrontar una tarea, aunque ya la hayas hecho mil veces intenta buscar una manera de hacerla diferente: más eficiente, más divertida.
  4. Rodéate de gente inteligente. No hace falta ser elitista, pero procura que al menos algunas de tus amistades te hagan pensar, te planteen cuestiones que no te esperabas o te sacudan de tu modorra mental de vez en cuando.
  5. Procura dedicar menos tiempo, o ninguno, a ver la televisión. Tumbarse en el sofá mirando al techo te hace ser unas diez veces más inteligente que tragar contenidos que tú no eliges uno tras otro.
  6. Asume riesgos, ponte a prueba, embárcate en proyectos que siempre has soñado realizar pero que por alguna razón no te atreves a iniciar. Da un primer paso sencillo, luego otro y cuando te des cuenta habrá comenzado tu sueño (ponle a esta última frase tu banda sonora favorita)

Dedicacado a mi hija Claudia, campeona andaluza de sofá. 

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Fluir en el deporte, otro libro de Mihaly Csikszentmihalyi

fluir_en_el_deporteFluir en el Deporte; Susan A. Jackson, Mihaly Csikszentmihalyi, Steve Jackson

Edición original: Flow in Sports: The keys to optimal experiences and performances

Mihaly Csikszentmihalyi es un psicólogo que se ha especializado en las experiencias de flujo: ese estado mental y físico que alcanzamos cuando nos implicamos de tal forma en una actividad que perdemos la noción del tiempo y del espacio. En esta obra los autores se centran en las actividades deportivas, uno de los campos donde “el estar en flujo” es de la mayor importancia, os dejo las anotaciones que he tomado mientras leía el libro

Sentirse completamente en sintonía con lo que se está haciendo, saber que uno es fuerte y capaz de controlar su destino al menos por un momento, y conseguir un sentido del placer independiente de los resultados, eso es experimentar la fluencia.

La esencia del deporte es la calidad de las experiencias que proporciona. El deporte puede ofrecer un estado anímico tan gratificante que uno lo practica por la única razón de formar parte de ello.

La fluencia nos permite vislumbrar la perfección y por eso volvemos a intentar experimentarla una y otra vez después de haberla alcanzado.

La gente es feliz cuando tiene un propósito y está activamente involucrada en tratar de alcanzar su desafiante meta.

Es la alegría que conseguimos a base de forzar las potencialidades físicas y psíquicas en nuevas direcciones lo que motiva la creatividad humana y lo que lleva a los hallazgos que nos hacen diferentes de cualquier otra forma de vida.

Elementos de la fluencia

Equilibrio desafíos / habilidades

Un primer requisito para fluir es encontrar un equilibrio positivo entre dos elementos: los desafíos que crees que debes afrontar y las habilidades que crees tener. Este “equilibrio” puede desplazarse para facilitar la fluencia.

Metas claras

Las metas dirigen la acción y aportan un objetivo tanto a largo plazo como a corto plazo.

Las metas tienen que ser claramente establecidas con anterioridad para que el atleta sepa exactemente lo que debe hacer. A medida que la actividad progresa el sujeto sabe cual es el siguiente paso que debe dar. Debido a que lo requerido está claramente especificado no hay necesidad de adivinar o dudar sobre lo que uno hace. Se alcanza entonces el estado de flujo.

Visualizar la actividad con antelación (con el máximo detalle posible) es una manera de tener tu mente centrada en metas claras. “Casi puedes predecir o tocar el resultado de la prueba antes de que ocurra”.

Junto a la claridad del intento está la atención constante de lo que se debe realizar a lo largo de la prueba: «A cada instante sabía lo que tenía que hacer y sentía que tenía una inacabable reserva de energía para enfrentarse a cualquier incidencia».

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Rodéate y aprende de los mejores expertos


Ship It! el libro
Traducido y adaptado de Ship It. A practical guide to Successful Software Projects. Jared Richardson. William Gwaltney Jr.

Una de las inversiones más inteligentes que puedes realizar en ti mismo y en tu carrera es rodearte de la gente adecuada, ellos serán el mejor recurso que podrás encontrar nunca. Busca a personas que ya saben hacer lo que tu quieres hacer, o que se comportan como tu quieres comportarte o, al menos, busca a  gente realmente inteligente que puedan imaginar como hacer algo. Compartir tiempo con gente de este calibre te enseña a aprender y a ser mejor en tu trabajo (cualquiera que sea)

Y si no puedes acceder directamente a este tipo de personas al menos trata de llegar a ellos a través de sus libros, entrevistas, charlas o cursos. Un libro cada mes no puede hacerte daño. Y mientras lees y aprendes , busca forma de aplicar estas nuevas ideas a tu trabajo actual.

Exponte a nuevas ideas. Entrena a tu mente para encontrar formas de aplicar estas ideas a tu trabajo. Es más fácil pensar que una nueva idea no encaja con tu trabajo o tus atribuciones, pero el objetivo es aprender a pensar de forma diferente. Procura romper un plato de vez en cuando, sal de tu agujero, aprende a buscar relaciones entre conceptos e ideas que parecen no tener nada en común. Analizando y mirando con ojo crítico lo que te rodea y lo que haces encontrarás los puntos débiles. Pero para ello tienes que practicar una nueva forma de pensar que te será de gran ayuda. La mayoría de la gente nunca aprenden estas destrezas y menos aún llegan a ser buenos en ellas.

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Formas peligrosas de ver la vida

senal-de-peligroLas personas utilizamos una serie de filtros y metáforas para entender el mundo y desenvolvernos en él. Los filtros nos sirven para escoger la información procedente de la infinidad de estímulos a los que estamos sometido. Las metáforas nos ayudan a tomar decisiones rápidas o automáticas ante unos estímulos determinados y a darnos una explicación a nosotros mismos de como “funcionan las cosas”. Este conjunto de filtros y metáforas conforman un mapa, y a ese mapa es a lo que cada uno llamamos realidad. Pero el mapa no es la realidad, es una interpretación de ella que nos ayuda a sobrevivir, a no saturarnos con el exceso de información y a no tener que procesar de nuevo decisiones que ya tomamos en el pasado.

Hace unas semanas Jenny Moix, profesora de psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona, publicaba en El País Semanal una interesante reflexión sobre como alguna de estas metáforas se vuelven a veces contra nosotros, convirtiéndose en “formas peligrosas de ver la vida” en vez de servirnos de ayuda. Me impactó mucho el artículo y me he animado a poner aquí un resumen de las metáforas que nos marca como más “corrosivas”.

La vida desgasta energía

Tendemos a concebir nuestras actividades cotidianas especialmente el trabajo y las tareas doméstica como algo que consume nuestras energías y nos deja exhaustos. Cuando volvemos de las vacaciones solemos comentar que “hemos cargado las pilas”. Esta metáfora de “desgaste y recarga” nos hace concebir el trabajo y las tareas cotidianas como un lastre del que solo podremos librarnos cuando lleguen las vacaciones o la jubilación, a la vez que nos impide buscar otras soluciones a este problema.

La vida como una lista de tareas por tachar

Tenemos tantas ansias de terminar tareas y cerrar temas que olvidamos disfrutar de ellas mientras las hacemos. Comprendo que es difícil disfrutar el pagar una factura o llamar al fontanero para arreglar una cisterna, pero cuantas veces nos hemos sorprendido a nosotros mismos mirando el canto de un libro para ver cuanto nos queda para terminarlo o tachando la lista de lugares que queremos ver durante un viaje de placer. Nos obsesionamos con las listas de tareas, con los plazos de entrega, con dar carpetazo y seguir cerrando temas. Parece como si el placer no estuviera en realizar proyectos sino en acabarlos.

Por eso, nos cuesta tanto practicar lo que tantos sabios aconsejan: vivir el presente. ¿Cómo vamos a vivir el presente si lo que queremos es terminar lo que estamos haciendo en cada momento.

La vida como una guerra

Demasiado a menudo describimos nuestras relaciones con los demás como una batalla campal: con vencedores, vencidos, treguas y reinicio de las hostilidades. Aunque se supone que es un lenguaje simbólico acabamos convencidos de que el prójimo es un enemigo a vencer o un atacante al que evitar en lugar de pensar en los demás como personas que colaboran con nosotros y como relaciones de las que disfrutar, ya sean de negocios, académicas o personales.

La vida como una escalera

“Ha llegado a lo más alto del escalafón”, “ha bajado de posición”. Todas estas metáforas nos hacen pensar que en la vida lo importante es lo alto o lo bajo que estés situado. Nuestro desarrollo personal y profesional se nos presenta como una fatigosa cuesta arriba por la que tenemos que ir escalando posiciones para, algún día, poder mirar desde arriba a los que hemos dejado abajo. Si deshacemos esta metáfora e intentamos ver la vida como un llano en el que cada uno desempeña un papel igual de importante (ja, ja, he caído en la metáfora de “la vida como un teatro”).

Concluyendo

Cuando nos damos cuenta de estos esquemas a través de los cuales miramos es cuando comienza a producirse la liberación de los mismos. El siguiente paso es comenzar a ir desbrozando nuestro lenguaje, y por tanto nuestro pensamiento, de todas esas metáforas. En este sentido puede servir de ayuda la Programación Neurolingüística, un sistema que ayuda a los que la practican a mejorar sus comportamientos y sus experiencias a través del pensamiento y el lenguaje.

Sea como sea el mundo exterior, usamos los sentidos para explorarlo y delimitarlo. El mundo es una infinidad de posibles impresiones sensibles, y sólo somos capaces de percibir uan pequeña parte de él. La parte que podemos percibir es luego filtrada por nuestra experiencia única, cultura, lenguaje, creencias, valores, intereses y suposiciones.Cada uno vive en su realidad única, construida por sus propias impresiones sensibles y experiencias individuales de la vida, y actuamos de acuerdo a lo que percibimos: nuestro modelo del mundo.
El mundo es tan vasto y rico que para darle sentido tenemos que simplificarlo. Hacer mapas es una buena analogía para lo que hacemos; es la manera como damos significado al mundo. (….) El tipo de mapa que usted haga dependerá de lo que vea y de adonde quiera llegar.

Programación Neurolingüística, Joseph O’ Connor y Kohn Seymour

Jenny MoixEnlaces relacionados

¿Tenemos miedo a la libertad?

Alguien voló sobre el nido del cuco

Hace tiempo leí “Cómo ser libre” un libro de Tom Hodgkinson que me pareció interesante aunque sus argumentos no me convencieron. Hoy, ordenando algunos libros, lo he abierto al azar y he encontrado en él este impactante diálogo de la película “Alguien voló sobre el nido del cuco“:

Quizá el mayor obstáculo para la libertad sea nuestro propio miedo a la libertad.Puede que recuerdes aquella gran escena de Alguien voló sobre el nido del cuco en la que McMurphy se da cuenta de pronto de que la mitad de los internos están en el hospital de manera voluntaria:

“- ¿Queréis tomarme el pelo, tíos? – Nadie dijo nada. McMurphy comienza arriba y abajo frente al banco, pasándose la mano por su espesa mata de pelo. Camina hasta el final de la fila y luego avanza en sentido contrario, hasta llegar a la misma máquina de rayos X. La máquina silba y se mofa de él. – Tú, Billy. ¡Tú estás interno aquí, por el amor de Dios! – Billy está de espaldas a nosotros, con la barbilla apoyada en la negra pantalla, de puntillas.

- No – dice, y mira al aparato.

- Entonces, ¿porqué?, ¿porqué? ¡Eres un tío joven! Deberías estar por ahí y conducir un descapotable con el que conquistar a las chicas. Todo esto… -señala a su alrededor- ¿porqué lo soportas? – Billy no dice nada y McMurphy se aparta de él para dirigirse a otros dos pacientes-. Decidme, ¿porqué? Refunfuñáis, os quejáis durante semanas enteras y decís que no soportáis a la enfermera ni nada de lo que hace. Y durante todo este tiempo no estáis internados. Puedo entenderlo en el caso de alguno de esos viejos que hay en la galería. Están chiflados. Pero, vosotros, no es que seáis precisamente hombres corrientes de la calle, pero no estáis chiflados -Ninguno dice nada. Se dirige entonces a Sefelt-. Sefelt, ¿qué pasa contigo? No tienes nada malo, sólo ataques. Demonios, yo tenía un tío que montaba escándalos el doble de malos que los tuyos y que por si fuera poco tenía visiones del diablo, pero no se encerró en un manicomio. Podrías arreglártelas fuera si tuvieras agallas.

- ¡Eso es! – Es Billy que deja de mirar a la pantalla, con el rostro bañado en lágrimas- ¡Eso es! – vuelve a gritar-. ¡Si tuviéramos a-agallas! Podría irme hoy mismo, si tuviera agallas. Mi m-m-madre es una buena amiga de la se-señorita Ratchel y podría hacer que me firmaran el alta esta misma tarde,  ¡si tuviera agallas!”

Es posible que parte de nuestros problemas y frustraciones se deban al hecho de que estemos asustados y autoencarcelados. Quejándonos continuamente de los demás y de nuestra mala fortuna sin decidirnos a tomar la responsabilidad de nuestras propias acciones y a veces de nuestra vida entera.

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