Las tésis de Abladías: Organizaciones 2.0

Fernando Polo ha compendiado en su blog 20 tesis sobre el reto que supone la web 2.0 para empresas y organizaciones. Os copio aquí las que más me han gustado:

1. Algo se cuece en Internet, y esta marea desbordará -ya lo está haciendo- los diques de las organizaciones, con o sin ánimo de lucro.

6. El problema no es que la gente no tenga talento, es que nos lo reservamos para nosotros mismos. El problema del talento, no es atraerlo ni retenerlo. El problema es que hace falta talento para reconocer el talento.

7. El talento se contagia. Personas que hace apenas unos meses sólo escribían por obligación, ahora leen y escriben blogs con fluidez. O aprenden fotografía, o mejoran sus dotes como diseñadores gráficos. El talento es menos escaso de lo que parece. Y es más fácil de despertar que nunca.

11. Muchos participamos en Internet por el mero hecho de hacerlo. El ego es una motivación crucial, y puede llegar a ser mucho más importante que una remuneración dineraria.

12. Otros contribuyen desinteresadamente en Internet, por el desafío que supone poder resolver un problema. Las organizaciones deben proporcionar a sus miembros oportunidades para resolver problemas.

14. La información quiere ser libre, ubicua y accesible. También dentro de las organizaciones. Empeñarnos en mantenerla bajo llave, siempre supondrá un esfuerzo estéril a medio plazo.

17. En un porcentaje mucho mayor del que se piensa, a la gente no le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Casi todos preferimos poder decidir sobre nuestras responsabilidades y nuestras tareas.

18. “El procedimiento perfecto” no es perfecto si no se cumple. Es cien veces preferible un procedimiento imperfecto que ha sido definido y consensuado por los agentes involucrados, que se ven de esta forma comprometidos con su ejecución.

El decálogo de Tim Ferris

Ya voy por la segunda lectura de “La semana laboral de 4 horas” de Tim Ferriss. Me gustan muchas de sus ideas, que espero ir comentando aquí poco a poco. De momento me he hecho una especie de decálogo con las ideas principales del libro.

  1. Haz menos cosas: elimina obligaciones y rutinas innecesarias.
  2. Haz más cosas valiosas y divertidas, esas cosas que siempre recordarás.
  3. Automatiza todo lo que puedas: esfuérzate en ser vago, piensa más cómo ocuparte menos.
  4. Acostúmbrate a delegar tareas: deja todo el trabajo que puedas en manos de terceros, aunque sea pagando (je, je)
  5. Reduce las entradas de información: sobre todo las compulsivas (correo, tv, noticias, internet).
  6. Piensa cosas distintas, piensa en alternativas, abre tu mente.
  7. Practica el hábito de tomar decisiones.
  8. Escribe un diario. Anota cada idea valiosa que pasa por tu cabeza, revisa tu día para mejorar.
  9. ¿Qué te hace ilusión? ¡Hazlo!
  10. Decídete pronto y hazlo rápido.

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Referencias

Reserva tiempo de calidad para un trabajo de calidad

Para hacer un trabajo de calidad o terminar una tarea de esas que parecen inacabables necesitas concentración, necesitas tiempo, necesitas entrar “en zona“.

Busca la hora del día en que te encuentras más tranquilo, donde menos gente pueda molestarte, olvidate por un rato del teléfono, del correo, de la mensajería instantanea. Acostumbra a tus compañeros a no molestarte en esa hora, a esperar hasta que acabes.

Si puedes conseguir dos o tres horas seguidas sin interrupciones verás como pronto tu trabajo comienza a avanzar a una velocidad nunca vista.

También muy importante es tener todo el material preparado antes de empezar. Si estás ‘en zona’ y tienes que salir de tu meso porque falta material y/o información, pierdes mucho tiempo. Recuérda que necesitas al menos 20 minutos sin interrupciones para entrar en la zona, y por tanto una interrupcion de 1 minuto en realidad te cuesta 21 minutos. (Aportación de Jeroen Sangers)

Asistentes personales, una legión de colaboradores

Los asistentes personales o asistentes virtuales son profesionales que se dedican a realizar gestiones de distintos tipos para sus clientes  a través de una relación virtual con este, normalmente a través de correo electrónico o web.

A veces para organizar y sacar más partido a nuestro tiempo necesitamos contar con la ayuda de un asistente, pero contratar una persona para nuestro servicio exclusivo no está al alcance de cualquiera. ¿Seguro? ¿Qué tal contratar un asistente por horas? ¿Qué problema hay en que ese asistente esté en Argentina y nosotros en Sevilla? Un asistente virtual es una persona que trabaja como asistente o secretario ejecutivo para otra utilizando Internet y las nuevas tecnologías como medio de trabajo y comunicación. Suelen cobrar por horas de trabajo empleadas y su localización geográfica es indiferente.

Un asistente virtual puede concertarte una cita con una o varias personas, tras haber averiguado previamente los datos necesarios para contactar con ellas y haberte redactado un breve informe sobre cada una. También puede organizar eventos más complejos o mandarle un ramo de flores y una tarjeta a la tía Frasquita.

Los asistentes virtuales suelen ser trabajadores independientes aunque también están empezando a surgir empresas que ofrecen este servicio teniendo bajo contrato una plantilla de asistentes. Elegir un asistente virtual es una tarea delicada y quizás el primer requisito es que el cliente tenga claro como dirigirse a un asistente personal a la hora de encomendarle una tarea, que tareas son las que debe delegar y hasta donde podrá llegar el asistente en tiempo en dinero sin volver a consultar con el cliente. Es recomendable hacer varias pruebas antes de decidir a encomendar tareas delicadas o de cierta envergadura y probar varios servicios. También hay que tener claro que existen asistentes personales que hacen casi cualquier tarea y otros que solo se dedican a cuestiones empresariales.

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Webs y blogs de asistentes virtuales

El coste de no decidirse

Acabo de leer el libro de Dan Ariely: “Las trampas del deseo“. He disfrutado con todos y cada uno de los capítulos e iré poniendo aquí más resúmenes de algunos de ellos. Uno de los que más me ha gustado se titula “Mantener las puertas abiertas” y habla de como las opciones suelen distraernos de nuestros objetivos principales.

Normalmente nos cuesta trabajo tomar decisiones, queremos estar seguros de no cerrarnos posibilidades que en un futuro podríamos necesitar. Si vamos a comprar un ordenador queremos estar tranquilos de que no se nos quedará escaso de memoria o que será compatible con periféricos que más adelante podemos necesitar, finalmente acabamos comprando un equipo más potente y caro del que necesitamos, por si acaso. Situaciones similares pueden sucedernos eligiendo pareja, buscando un hotel para ir de vacaciones o a la hora de lanzarnos a un nuevo proyecto. A veces, esta falta de decisión nos bloquea de tal manera, que finalmente perdemos más que si nos hubiéramos decididos por la hipotética peor opción.

Pero además de estos momentos de indecisión también tenemos que considerar el coste que genera la dispersión. Nos resistimos a decir que no a un sinfín de cosas que no llegan a convencernos del todo: asistir a ciertos eventos, abandonar la lectura de un libro que no nos interesa, perder el contacto con personas que ya han salido de nuestras vidas. No queremos abandonar ninguna posibilidad.

Nos resistimos a “cerrar puertas”, no queremos quedar mal con nadie, no queremos equivocarnos y finalmente dispersamos tanto nuestro tiempo y nuestro esfuerzo que no podemos concentrarnos en lo que sería realmente importante.

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