Aumentar la satisfacción bajando las expectativas

Es importante tener una visión de lo que buscamos en nuestra vida para saber si vamos en la dirección que queremos o simplemente nos dejamos llevar por los intereses de otros. Es importante también tener objetivos para que tiren de nosotros en esa dirección a la que queremos ir, para saber si nos acercamos o nos alejamos y para saber si lo hacemos al ritmo que queremos.

Pero a veces nos “pasamos” poniendo objetivos, subimos el listón tan alto respecto de nuestras posibilidades actuales que por mucho que hagamos seguimos sin un marco de referencia para saber si nos alejamos o nos acercamos a nuestra meta. El objetivo está tan lejos que no sólo no sirve de referencia, sino que además nos amarga la existencia pues vemos como el tiempo pasa, mientras gastamos recursos y esfuerzos en balde.

Así que de vez en cuando puede venir bien bajar un poco las expectativas, relajarse, tomarse la vida un poco menos en serio, parar la máquina, mirar a nuestro alrededor. Cuando el estrépito y la furia cesen puede que nos demos cuenta que tenemos personas maravillosas a nuestro alrededor, que tenemos valores y habilidades a las que no prestábamos atención, que disfrutamos con cosas muy pequeñas, que la vida es, al fin y al cabo aquello que nos ocurre mientras pasan esas otras cosas que creemos que son “la vida·.

Todo esto viene a cuenta de la semana de parón biológico que he tenido que hacer debido a una faringitis que me ha dejado echo unos zorros. Pero que a la vez me ha demostrado: que no soy imprescindible, que en la vida hay muchas otras cosas fuera de ese frenesí que comentaba antes y que, desde luego, la salud y nuestro cuerpo son un tesoro que hay que cuidar y disfrutar.

Recuerda, si últimamente te estás dando demasiada caña: ¡baja tus expectativas y aumentará tu satisfacción!

El trabajo siempre dará su recompensa con el tiempo, pero la pereza la da ahora mismo

El trabajo siempre dará su recompensa con el tiempo, pero la pereza la da ahora mismo

Nuestros amigos los semáforos

Los semáforos fueron la primera oleada de robots que invadieron nuestro planeta, aunque poca gente ha reparado en ello. Siempre en sus puestos, cumpliendo órdenes, salvando vidas humanas, controlando nuestros movimientos, provocándonos infartos y sin embargo, nadie repara en ellos. Con este humilde corta y pega quiero rendirles un merecido tributo.

cosas que hay en la calle: semaforo

Se puede considerar como el primer semáforo a las luces de tránsito que se habían instalado en el exterior del parlamento británico de Westminster; obra del ingeniero J.P. Knight, especialista en señales de ferrocarril. Éste aparato empezó a funcionar el 10 de diciembre de 1868 e imitaba a las señales de ferrocarril y sólo usaba las luces de gas rojas y verdes por la noche. Dos zumbidos señalaban que el tráfico que podía avanzar era el de la avenida y un sólo zumbido indicaba que era el tráfico de la calle 105. No tuvo una larga existencia dado un desafortunado accidente que provocó que explotase matando a un policía. Hasta la invención del automóvil no fue necesario, y fue sólo entonces cuando se retomó su desarrollo. De la Enciclopedia Libre

El 4 de agosto de 1914 se instaló el primer semáforo “moderno”, en Cleveland, Estados Unidos. Gestionaba el tráfico entre la avenida Euclid y la calle 105 Este. Contaba con luces rojas y verdes, colocadas sobre unos soportes con forma de brazo. Además incorporaba un emisor de zumbidos como su antecesor inglés.

Odio los castillos de arena

Odio los castillos de arena

Odio los castillos de arena

Fuente

Forges: Orgullo Contable

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¿Hay alguien que no flipe con Forges?

No entiendo de dónde saca este hombre tantas ideas; cómo las lleva a término con maestría, detalle y sencillez; cómo logra hacer reír a todos sin insultar a nadie. En un mundo tan complicado como el del humor creo que tenemos la suerte de contar con uno de los escasos Maestros.