Rodéate y aprende de los mejores expertos


Ship It! el libro
Traducido y adaptado de Ship It. A practical guide to Successful Software Projects. Jared Richardson. William Gwaltney Jr.

Una de las inversiones más inteligentes que puedes realizar en ti mismo y en tu carrera es rodearte de la gente adecuada, ellos serán el mejor recurso que podrás encontrar nunca. Busca a personas que ya saben hacer lo que tu quieres hacer, o que se comportan como tu quieres comportarte o, al menos, busca a  gente realmente inteligente que puedan imaginar como hacer algo. Compartir tiempo con gente de este calibre te enseña a aprender y a ser mejor en tu trabajo (cualquiera que sea)

Y si no puedes acceder directamente a este tipo de personas al menos trata de llegar a ellos a través de sus libros, entrevistas, charlas o cursos. Un libro cada mes no puede hacerte daño. Y mientras lees y aprendes , busca forma de aplicar estas nuevas ideas a tu trabajo actual.

Exponte a nuevas ideas. Entrena a tu mente para encontrar formas de aplicar estas ideas a tu trabajo. Es más fácil pensar que una nueva idea no encaja con tu trabajo o tus atribuciones, pero el objetivo es aprender a pensar de forma diferente. Procura romper un plato de vez en cuando, sal de tu agujero, aprende a buscar relaciones entre conceptos e ideas que parecen no tener nada en común. Analizando y mirando con ojo crítico lo que te rodea y lo que haces encontrarás los puntos débiles. Pero para ello tienes que practicar una nueva forma de pensar que te será de gran ayuda. La mayoría de la gente nunca aprenden estas destrezas y menos aún llegan a ser buenos en ellas.

Para seguir leyendo

La excelencia, mejor a pequeños sorbos

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Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, por tanto, no es un acto, sino un hábito. Aristóteles

La excelencia no llegará a nuestras organizaciones o a nuestra vida a base de cambios espectaculares o cuantiosas inversiones. La excelencia viene a través de lo que hacemos cada día: nuestros hábitos. Los resultados extraordinarios son, casi siempre, efectos secundarios de los buenos hábitos.

Si reconocemos que nuestra vida y nuestro trabajo son efectos laterales de nuestros hábitos,  lo mejor que podemos hacer es elegir dichos hábitos cuidadosamente. La mayoría de la gente cae por azar en sus rutinas de trabajo o de ocio, cada uno dará sus razones: así es como lo aprendí, así es como mi padre solía hacerlo, etc. Podemos hacerlo mejor.

Podemos buscar buenos hábitos de manera consciente y añadirlos a nuestra rutina diaria.

Haz un sencillo experimento. Busca en un libro, en internet, (o incluso en este blog), alguna buena práctica que te resulte de utilidad. Aplicala durante una semana, decide entonces si te gusta o te aporta beneficios y si es así continua aplicándola durante un mes. Practica el nuevo hábito hasta que forme parte integral de tu rutina y entonces comienza otra vez desde el principio incorporado otra mejora. Como si estuvieras construyendo unos cimientos, ladrillo a ladrillo, repite este proceso estableciendo nuevos hábitos de uno en uno. No te preocupes si tienes que descartar alguno que no se amolda a tus circunstancias, no mantengas un proceso simplemente porque esté de moda o porque así se ha hecho siempre. Forja tu propio camino, basado en lo que funciona y en lo que no funciona para ti.

No caigas en nuevos hábitos por accidente. Elígelos deliberadamente.

Traducido y adaptado de “Ship It. A practical guide to successfull software projects“; Jared Richardson y William Gwaltney, Jr.

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