Aumentar la satisfacción bajando las expectativas

Es importante tener una visión de lo que buscamos en nuestra vida para saber si vamos en la dirección que queremos o simplemente nos dejamos llevar por los intereses de otros. Es importante también tener objetivos para que tiren de nosotros en esa dirección a la que queremos ir, para saber si nos acercamos o nos alejamos y para saber si lo hacemos al ritmo que queremos.

Pero a veces nos “pasamos” poniendo objetivos, subimos el listón tan alto respecto de nuestras posibilidades actuales que por mucho que hagamos seguimos sin un marco de referencia para saber si nos alejamos o nos acercamos a nuestra meta. El objetivo está tan lejos que no sólo no sirve de referencia, sino que además nos amarga la existencia pues vemos como el tiempo pasa, mientras gastamos recursos y esfuerzos en balde.

Así que de vez en cuando puede venir bien bajar un poco las expectativas, relajarse, tomarse la vida un poco menos en serio, parar la máquina, mirar a nuestro alrededor. Cuando el estrépito y la furia cesen puede que nos demos cuenta que tenemos personas maravillosas a nuestro alrededor, que tenemos valores y habilidades a las que no prestábamos atención, que disfrutamos con cosas muy pequeñas, que la vida es, al fin y al cabo aquello que nos ocurre mientras pasan esas otras cosas que creemos que son “la vida·.

Todo esto viene a cuenta de la semana de parón biológico que he tenido que hacer debido a una faringitis que me ha dejado echo unos zorros. Pero que a la vez me ha demostrado: que no soy imprescindible, que en la vida hay muchas otras cosas fuera de ese frenesí que comentaba antes y que, desde luego, la salud y nuestro cuerpo son un tesoro que hay que cuidar y disfrutar.

Recuerda, si últimamente te estás dando demasiada caña: ¡baja tus expectativas y aumentará tu satisfacción!

El trabajo siempre dará su recompensa con el tiempo, pero la pereza la da ahora mismo

El trabajo siempre dará su recompensa con el tiempo, pero la pereza la da ahora mismo

Aprender inglés, un objetivo imposible

Aprender inglés, francés, alemán o chino mandarín son objetivos imposibles; como muchos hemos vivido ya en nuestras propias carnes. Es fácil aprender a sumar o memorizar las tablas de multiplicar; no es difícil aprenderse de memoria los sucesivos reyes de España o en que año fue tal o cual batalla. Incluso es relativamente fácil aprender a conducir un coche y un poco más difícil pilotar un avión.

Pero aprender un idioma es un objetivo inalcanzable, por indefinido, por su amplitud, porque nunca sabremos cuando hemos alcanzado nuestro objetivo.

 

Los idiomas no son para aprenderlos, mucho menos para estudiarlos, son para utilizarlos y para disfrutarlos.

Quien no sabe a donde va no llegará a ninguna parte.

Imagina que después de mucho ahorrar logras comprarte el descapotable de tus sueños, tienes el equipaje en el maletero, el depósito lleno de gasolina. Arrancas el motor, empiezas a circular y a dar vueltas pero no tienes un destino. Puedes dar un agradable paseo, disfrutar del sol y el viento en la cara, saludar a los que pasan, pero al final de la jornada sólo tendrás un deposito medio lleno y una vaga sensación de haber perdido el tiempo. Tenías el medio para hacer realidad tus fines, pero no tenías ningún fin.

¿Qué podemos hacer entonces?

Pues después del ejemplo debería quedar claro: necesitamos definir claramente nuestro objetivo respecto al idioma. Ese objetivo debe cumplir varias condiciones:

  • Concreto: “ser capaz de leer artículos completos en inglés”, “poder desenvolverme en un viaje a un país de habla inglesa”,  “dar una charla en inglés sobre un tema que domino”, “mantener correspondencia con un amigo angloparlante”. Pueden ser uno o varios, lo mejor es irlos planteando por etapas.
  • Medible: asegurate que cuando hayas llegado sepa que estás allí: “haber leído un libro concreto que te interese”, “haber visto y comprendido tres películas que no conocías”, “haber realizado una presentación en inglés”.
  • Alcanzable: el arte de plantear objetivos estriba en buscar un equilibrio entre dos fuerzas en tensión, que el objetivo sea asequible desde el punto en que nos encontramos y que sea retador para que nos motive. Piensa en algo que creas que puedas conseguir y estíralo un poco más para realizar un esfuerzo extra.
  • Realista: esto forma parte del equilibrio que hablamos en el punto anterior. Ten en cuenta tu horario actual. Tu facilidad para aprender idiomas. Los esfuerzos que ya has hecho en vano otras veces. Ten en cuenta todo eso e intenta hacer esta vez algo distinto, pero contando con tu día a día, con tus fortalezas y tus debilidades.
  • Con fecha de entrega: pon fechas concretas a tu objetivo principal y a las metas volantes que te hayas planteado, ve afinando con esto a medida que vayas avanzando, no desistas por no haber cumplido un paso, se más realista la próxima vez.
  • Divertido: ya sea que tengas que aprender el idioma por voluntad propia o por obligación es muy importante disfrutar del camino: con audiciones que te resulten amenas, con películas que te gusten, con cómics, viendo anuncios o tu serie de televisión favorita, busca un intercambio lingüístico con quien conversar mientras dais un paseo, coordínate con un amigo o un familiar para aprender y motivarse juntos. Aprender un idioma no es picar piedra o aprenderse la guía de teléfonos, es acercarse a otra cultura, a otra historia, a otra gente, en definitiva, es descubrir un nuevo mundo.

Por último, si necesitas un empujón extra, puedes rellenar un contrato similar a este y comprometerte delante de un amigo o un compañero de aprendizaje. En este último caso el compromiso puede ser mutuo.

Contrato de aprendizaje de inglés

Yo, Fulano de Tal y Cual, me comprometo a alcanzar un nivel de destreza en inglés que me permita desenvolverme en un país angloparlante, etc, etc antes del 1 de Enero del año 201_.

Para ello me comprometo también a dedicar una hora a practicar el idioma los lunes, miércoles y viernes, de 6 a 7 de la tarde.

Como material de aprendizaje voy a utilizar los siguientes recursos:

  • Diccionario Oxford Mini Inglés-Español.
  • La página web “La Mansión del inglés”.
  • Un fichero de minifichas inglés-español.
  • Los mp3 de ESLPOD

Firmado Aprendiz              Firmado Testigo

 

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