El mito de que sólo usamos el 10% de nuestro cerebro

Si nuestro cerebro fuera tan sencillo como para poder entenderlo, seríamos tan tontos que, de todos modos, no lo podríamos entender…  Jostein Gaarder

A menudo escuchamos que sólo usamos el 10% de nuestro cerebro, esto nos lo suele contar alguien que intenta vendernos un método de aprendizaje milagroso o que quiere animarnos, con su mejor intención, a utilizar mejor nuestro cerebro.

Pero no existe ninguna prueba que apoye tan popular teoría, simplemente  tamborilear con los dedos sobre la mesa activa buena parte de nuestro cerebro. Si a la vez estamos leyendo esta página , manteniendo el equilibrio sobre la silla, el ritmo respiratorio, la temperatura corporal y recordando que tenemos que sacar la basura; resulta que está activo casi todo el cerebro.

Por contra se dan casos de personas que han sufrido una lesión cerebral masiva y siguen llevando una vida “aparentemente” normal. La parte no dañada es capaz de compensar esta perdida, una pequeña proporción de neuronas sanas en una zona dañada puede bastar para ejecutar una tarea. Sin embargo esta persona habrá perdido capacidades que sólo se revelarían tan un estudio más profundo. Nuestro cerebro es capaz de sobreponerse a ciertas pérdidas, pero en condiciones normales utiliza todos los recursos a su alcance.

Y sin embargo…

Sigo creyendo que usamos poco nuestro cerebro. No se trata de que un método milagroso o un nuevo descubrimiento científico nos descubra capacidades insospechadas o proezas mentales asombrosas. Las capacidades de nuestro cerebro que no usamos están bien a la vista, de hecho son tan conocidas que apenas las valoramos:

  • Leer un libro que nos haga pensar.
  • Disfrutar en profundidad de la música, de cualquier época o género.
  • Aprender a cantar, a tocar algún instrumento, aunque sea de un modo rudimentario.
  • Hacer cuentas de “cabeza”, resolver algún rompecabezas, intentar retener teléfonos u otros datos de memoria.
  • Pintar, dibujar, esculpir o trabajar el barro.
  • Cocinar y aprender a hacer nuevos platos.
  • Aprender a paladear el vino, la cerveza, un plato exquisito.
  • Escribir un blog.

Si te animas a escribir tu propia lista puedes utilizar una curiosa aplicación web llamada 43things que te permite compartir tu lista de proyectos con el resto del mundo.

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