Mati y sus mateaventuras: un blog de divulgación infantil

Mati y Gauss ante un mandalaConocí a Mati, ay perdón, a Clara, hace unos trece o catorce años. Entonces yo trabajaba como técnico informático en la Universidad de Sevilla y ella comenzaba su carrera como docente. Hace apenas unos meses descubrí que tenía un blog, cosa no demasiado frecuente en nuestra universidad. Me encantaron sus actividades de divulgación de las matemáticas y me alegró ver que estaba triunfando “a través del ancho mundo”. Me entró esa cosa que nos entra a todos cuando vemos hacerse famoso a alguien que conocemos desde hace tiempo y exclamamos ¡pero si yo la conocí cuando era así!. Porque lo que tengo muy claro es que Clara, y también Raquel, su compañera del lápiz, van a dar mucho que hablar.

Para ir entrando en situación os recomiendo leer este artículo de Clara sobre como nació su criatura: “Mati y sus mateaventuras”, me ha parecido entrañable, sencillo y sincero; me ha llegado al corazón.

Si, ya se que estáis impacientes, que no podéis esperar más para ver a estas chicas en acción. Pues nada, os dejo con un buen puñado de capítulos de “Mati y sus mateaventuras”. No importa la edad que tengas, seguro que aprendes un montón de cosas con esta simpática pandilla compuesta por Mati, Sal, Ven y su perro: Gauss.

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Matemafobía

Os pego un fragmento de un artículo de Seymour Papert, el creador del lenguaje Logo.

“La magnitud en la que los adultos en nuestra sociedad han perdido la postura positiva del niño con respecto al aprendizaje varía de individuo a individuo. Una porción desconocida, pero ciertamente significativa de la población casi se ha dado por vencida en lo que respecta a aprender. Estas personas, rara vez, si es que acaso, se involucran en un aprendizaje deliberado y se ven a sí mismas como incompetentes en la tarea o creen que no la disfrutarían. El costo social y personal es enorme: la matemafobia puede limitar la vida de las personas cultural y materialmente. Mucha más gente no se ha dado por vencida en la actividad de aprender pero enfrenta grandes obstáculos por sus convicciones negativas sobre sus propias capacidades. La deficiencia se vuelve la identidad: «No puedo aprender Francés, no tengo oído para los idiomas“, «Nunca podría ser un hombre de negocios, no tengo cabeza para los números“, “No tengo el tino para el ski paralelo, nunca fui coordinado”. Estas creencias se repiten frecuentemente como un ritual, como supersticiones. Y, como las supersticiones, crean un mundo de tabúes; en este caso, tabúes sobre el aprendizaje.

Artículo original: Matemafobia