¿Quién inventó el bolígrafo?

Publicidad del primer bolígrafo

Boligrafo marca Birome, el primer boligrafo comercial

Ladislao Biró, era un húngaro de carácter inquieto que saltaba sin problema de un trabajo a otro(aduanero, vendedor a domicilio, escultor, pintor, corredor de automóviles, hipnotizador, periodista) y en sus ratos libres se dedicaba a los inventos.

Cuando Ladislao tuvo la idea del invento que lo haría famoso, el bolígrafo, ya había inventado la lapicera fuente, una máquina para lavar ropa, un sistema de cambios automático en los autos y un vehículo electromagnético. La historia cuenta que estaba molesto por los trastornos que le ocasionaba su pluma fuente cuando esta se le atascaba en medio de un reportaje y que obtuvo la idea de su creación observando a unos niños mientras jugaban en la calle con bolitas. En algún momento una de ellas atravesó un charco y al salir de este siguió trazando una línea de agua sobre la superficie seca de la calle. La dificultad de trasladar ese mecanismo a un instrumento de escritura residía entonces en la imposibilidad para desarrollar esferas de un tamaño suficientemente pequeño.

En 1943 salió de Hungría huyendo de los nazis y se instaló en Argentina, en un garaje de Buenos Aires montó su fábrica de bolígrafos con otro socio húngaro.

Entre muchos inventos más Ladislao inventó un perfumero basado en el mismo mecanismo que el bolígrafo, en el que finalmente se inspiraron los fabricantes del desodorante roll-on.

Por si aún no habéis caído en la cuenta el nombre de bolígrafo viene de “bolita” y “grafía” (escritura).

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La ciencia como afición

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En la última entrada de este blog os proponía cinco artículos de divulgación científica como ejemplo de lo apasionante que puede resultar la ciencia y el conocimiento. Me cuesta mucho trabajo entender que haya gente que se aburra, viviendo en un mundo tan variopinto, con tantas posibilidades y maravillas a nuestro alcance. La mayor parte de nuestra vida la pasamos durmiendo, trabajando o comiendo; pero gracias al invento del fin de semana, para unos, y al milagro de la media jornada, para otros, todavía nos sobra tiempo para aburrirnos. Mucha gente invierte ese tiempo sobrante viendo la tele, despellejando a los demás o complicándose la vida en vano. Yo les aconsejaría cultivar una afición. La que hoy os propongo es, de nuevo, la ciencia.

¿Cómo lo ha descubierto Holmes?

Los seres humanos somos por naturaleza curiosos e inquisitivos. De pequeños somos esponjas que aprendemos tanto por placer como por necesidad. Por desgracia crecemos y esas capacidad se va atrofiando en nosotros a fuerza de no usarla, dejamos de usar el cerebro y ponemos el piloto automático de los prejuicios, la rutina y los lugares comunes. Es cierto que vivimos en un mundo complejo pero podemos vivir, o medio vivir, sin necesidad de afrontar dicha complejidad. Usar el cerebro puede ser una experiencia apasionante y creativa. El autor de este artículo nos propone dedicarnos a la investigación científica como una afición. Igual que de chicos aprendemos por aprender, de mayores podemos investigar por investigar; como una manera de ejercitar nuestro cerebro y divertirnos.

¿Qué quieres ser de mayor?

Hace tiempo leía en el blog de divulgación Tall & Cute una interesante entrada con “Diez razones por las que dedicarse a la Ciencia”. Algunas de las razones que argumenta el autor son: te pagan por pensar, es un reto constante que no aburre, te mantiene joven, te pagan por viajar y así hasta diez.

Los grandes inventos de TBO

¿Recuerdas a aquel científico tenebroso y calvo que aparecía en la última página del TBO? La página http://www.cientificosaficionados.com/ rinde homenaje al famoso Doctor Frank de Copennhage de nuestros TBOs infantiles, esta página pretende ser un lugar de encuentro para científicos aficionados, se compone de varios foros y de una buena colección de artículos describiendo experimentos caseros, algunos tan raros comoel del hongo que se come el aluminiola nieve artificial instantánea, otros tan peligrosos como construir  un cañón de plasma

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La maquina de coser, un invento soñado

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Elias Howe, el inventor de la máquina de coser llevaba meses intentando resolver el problema de como sujetar el hilo en la aguja de la máquina. La forma tradicional de atar el hilo a la parte opuesta de la punta le daba muchos problemas para hacer que su invento funcionara.  Una noche soñó que era atacado por un grupo de nativos que lo desafiaron a inventar la máquina de coser o morir. En su sueño notó que sus lanzas tenían un agujero en la punta. Cuando despertó decidió que así sería como el hilo estaría sujeto a la aguja: pasándolo por un agujero en la punta en vez de por la base, el resto, como suele decirse, es historia.

Muchas obras musicales y algunas pinturas famosas fueron soñadas por sus creadores, pero siguiendo con los inventos nos encontramos tambien las siguientes curiosidades:

  • El químico alemán Auguste Kekulé, considerado uno de los principales fundadores de la Teoría de la Estructura Química, llevaba meses intentando determinar la estructura de la molécula del benceno. Finalmente propuso una estructura en forma de anillo que supuso una pequeña revolución en la química de su tiempo, cuando le preguntaron como había dado con la clave comentó que en un sueño había visto unas serpientes mordiéndose la cola. “Aprender a soñar” aconsejaba irónicamente a sus auditores, en 1890, en un coloquio científico.
  • Otro químico, esta vez ruso, Dimitri Ivanovich Mendeléyev, encontró inspiración en un sueño para construir su famosa tabla periódica de los elementos. Al despertar pasó a papel la estructura en filas y columnas que había visto en su sueño. Mendeléyev ordenó los elementos según su masa atómica, situando en una misma columna los que tuvieran algo en común. Al ordenarlos, se dejó llevar por dos grandes intuiciones; alteró el orden de masas cuando era necesario para ordenarlos según sus propiedades y se atrevió a dejar huecos, postulando la existencia de elementos desconocidos hasta entonces.

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