Aprender inglés, un objetivo imposible

Aprender inglés, francés, alemán o chino mandarín son objetivos imposibles; como muchos hemos vivido ya en nuestras propias carnes. Es fácil aprender a sumar o memorizar las tablas de multiplicar; no es difícil aprenderse de memoria los sucesivos reyes de España o en que año fue tal o cual batalla. Incluso es relativamente fácil aprender a conducir un coche y un poco más difícil pilotar un avión.

Pero aprender un idioma es un objetivo inalcanzable, por indefinido, por su amplitud, porque nunca sabremos cuando hemos alcanzado nuestro objetivo.

 

Los idiomas no son para aprenderlos, mucho menos para estudiarlos, son para utilizarlos y para disfrutarlos.

Quien no sabe a donde va no llegará a ninguna parte.

Imagina que después de mucho ahorrar logras comprarte el descapotable de tus sueños, tienes el equipaje en el maletero, el depósito lleno de gasolina. Arrancas el motor, empiezas a circular y a dar vueltas pero no tienes un destino. Puedes dar un agradable paseo, disfrutar del sol y el viento en la cara, saludar a los que pasan, pero al final de la jornada sólo tendrás un deposito medio lleno y una vaga sensación de haber perdido el tiempo. Tenías el medio para hacer realidad tus fines, pero no tenías ningún fin.

¿Qué podemos hacer entonces?

Pues después del ejemplo debería quedar claro: necesitamos definir claramente nuestro objetivo respecto al idioma. Ese objetivo debe cumplir varias condiciones:

  • Concreto: “ser capaz de leer artículos completos en inglés”, “poder desenvolverme en un viaje a un país de habla inglesa”,  “dar una charla en inglés sobre un tema que domino”, “mantener correspondencia con un amigo angloparlante”. Pueden ser uno o varios, lo mejor es irlos planteando por etapas.
  • Medible: asegurate que cuando hayas llegado sepa que estás allí: “haber leído un libro concreto que te interese”, “haber visto y comprendido tres películas que no conocías”, “haber realizado una presentación en inglés”.
  • Alcanzable: el arte de plantear objetivos estriba en buscar un equilibrio entre dos fuerzas en tensión, que el objetivo sea asequible desde el punto en que nos encontramos y que sea retador para que nos motive. Piensa en algo que creas que puedas conseguir y estíralo un poco más para realizar un esfuerzo extra.
  • Realista: esto forma parte del equilibrio que hablamos en el punto anterior. Ten en cuenta tu horario actual. Tu facilidad para aprender idiomas. Los esfuerzos que ya has hecho en vano otras veces. Ten en cuenta todo eso e intenta hacer esta vez algo distinto, pero contando con tu día a día, con tus fortalezas y tus debilidades.
  • Con fecha de entrega: pon fechas concretas a tu objetivo principal y a las metas volantes que te hayas planteado, ve afinando con esto a medida que vayas avanzando, no desistas por no haber cumplido un paso, se más realista la próxima vez.
  • Divertido: ya sea que tengas que aprender el idioma por voluntad propia o por obligación es muy importante disfrutar del camino: con audiciones que te resulten amenas, con películas que te gusten, con cómics, viendo anuncios o tu serie de televisión favorita, busca un intercambio lingüístico con quien conversar mientras dais un paseo, coordínate con un amigo o un familiar para aprender y motivarse juntos. Aprender un idioma no es picar piedra o aprenderse la guía de teléfonos, es acercarse a otra cultura, a otra historia, a otra gente, en definitiva, es descubrir un nuevo mundo.

Por último, si necesitas un empujón extra, puedes rellenar un contrato similar a este y comprometerte delante de un amigo o un compañero de aprendizaje. En este último caso el compromiso puede ser mutuo.

Contrato de aprendizaje de inglés

Yo, Fulano de Tal y Cual, me comprometo a alcanzar un nivel de destreza en inglés que me permita desenvolverme en un país angloparlante, etc, etc antes del 1 de Enero del año 201_.

Para ello me comprometo también a dedicar una hora a practicar el idioma los lunes, miércoles y viernes, de 6 a 7 de la tarde.

Como material de aprendizaje voy a utilizar los siguientes recursos:

  • Diccionario Oxford Mini Inglés-Español.
  • La página web “La Mansión del inglés”.
  • Un fichero de minifichas inglés-español.
  • Los mp3 de ESLPOD

Firmado Aprendiz              Firmado Testigo

 

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Cómo desempolvar un idioma que habías aprendido

Si te manejas en varios idiomas, y hablando de idiomas dos ya son varios, te resultará difícil mantenerlos siempre al día. Si aún así lo intentas es posible que, llegado el día de utilizarlo en la vida real, te des cuenta de que tu pronunciación está totalmente viciada y las construcciones que manejas no te sirven para nada. Aquí van algunos consejos del escritor y trotamundos Tim Ferriss (12 idiomas a cuesta) para sacarle punta a tus conocimientos de un idioma en las vísperas de un viaje a un país donde necesitas utilizar dicho idioma.

  • Días 1 a 7: Trágate cada noche una película en la versión original del idioma con subtítulos en español
  • Días 8 a 10: Lee cómics, tebeos o manga en dicho idioma.
  • En el avión: Repásate entero algún librito de frases conversacionales para ir repasando las construcciones más comunes y poder empezar a torturar a los nativos en cuanto desembarques. Casi todas las guías de viaje o diccionarios bilingües que se precien suelen llevar una.
  • Después de llegar: sigue con tus cómics, repasa algún resumen de gramática, utiliza un diccionario (mejor electrónico) para las dudas que tengas.

Aprovecho para añadir otra más que suelo practicar con asiduidad.

  • Acostúmbrate a escuchar podcasts o audiolibros en dicho idioma mientras viajas en coche o en autobús.

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