Carcassone, un juego para el verano

Caja y tablero de Carcassone

Caja y tablero de Carcassone

Se acerca el verano y hay que ir cambiando la mentalidad de aprendizaje y mejora por la de diversión y vagancia. Carcassone es un pequeño juego de mesa inspirado en la ciudad francesa del mismo nombre (que conserva intacta su arquitectura medieval y muchas de sus costumbres). Este juego tiene ya toda una leyenda a sus espaldas y se organizan campeonatos a nivel internacional, por lo visto es todo un espectáculo verlo jugar a algunos “profesionales”, ya que se presta a la picaresca, al gorroneo y a fastidiar al resto de los jugadores para darle un aire más divertido.

Resulta curioso que el tablero o mapa del juego se va construyendo a medida que este avanza, esto hace posible jugar con más de una caja de juego y añadirle expansiones que suelen salir cada año, aunque creo que para empezar está muy bien el juego básico. Las partidas son relativamente rápidas, 30 a 45 minutos, lo que está muy bien para echar un rato pues las partidas de Risk o de Colonos de Catán se nos hacían demasiado largas.

Bueno, esto es todo cuanto puedo contar de segunda mano pues todavía no he podido probarlo, pienso acercarme una tarde de esta a alguna tienda de juegos en Sevilla y traérmelo puesto para jugar este verano con mis niñas.

Enlaces relacionados

Como ser libre, Tom Hodgkinson

Este es un libro sobre la buena vida que esconde en el fondo una verdad sencilla: cuando abrazas a la señora libertad la vida se vuelve más fácil, más barata y mucho más divertida. Mi intención es mostrarte como deshacerte de las cadenas forjadas por la mente y volverte libre para construir tu propia vida.

Me compré este libro con el único propósito de criticarlo y refutar sus argumentos, aunque con la secreta idea de encontrar en él algún argumento que mereciera la pena. Pero tengo que reconocer que me ha acabado gustando, he encontrado en él no una, sino varias ideas interesantes y en cualquier caso muchas sobre las que pensar.

Dicho esto empiezo con las refutaciones. De entrada no me gusta demasiado la idea, por simplista y cómoda, de que vivimos en un sistema alienante y malvado, donde las empresas y los gobiernos son los malos, y los vagos y los “okupas” son los buenos. No vivo en “Lalalandia” pensando que todo es maravilloso, pero si echo un vistazo atrás creo que algo hemos mejorado. Por contra el autor de este libro propone “una vuelta a la Edad Media”, donde según él todo era romántico, la gente era feliz, y los nobles, la gleba y el clero estaban satisfecho s cada uno en su papel.

En cualquier caso el autor parece no tenerla todas consigo y va dando una de cal y otra de arena. Critica el dinero y la riqueza de los ávaros, pero te anima a ser ahorrativo y reconoce que una buena cantidad de dinero no le viene mal a nadie. Critica la tecnología y las máquinas mientras hace uso de ella y recomienda páginas web a los lectores. Propone la vuelta al campo aunque reconoce que tampoco se vive mal en la ciudad.

Toda esta inseguridad y esta dualidad es, sorprendentemente, lo que más me ha gustado del libro: los contrastes que genera, algunos casi absurdos, me han resultado una buena fuente de inspiración, de ideas nuevas y de temas de reflexión. Y, bueno, si hay que volver a la Edad Media, yo quiero ser Robin Hood.

Enlaces relacionados