Para mi la asertividad consiste en esencia en tener en tener en cuenta los sentimientos y las opiniones de los demás sin dejar de tener en cuenta a su vez los propios (autorespeto). Intentando llegar siempre a un acuerdo digno para ambas partes.
Queremos encontrar una manera de convivir que nos permita sentirnos a gusto con nosotros mismos y ayudar a las personas queridas a aceptarse también como son, de vivir sin culpas ni recriminaciones, siendo sensibles a las emociones, expresando nuestra irritación y nuestra ira sin dañar a nadie, respetando nuestras necesidades y las de los demás.
Algunos de nuestros derechos asertivos
- Tenemos derecho a juzgarnos a nosotros mismos: este es el derecho asertivo fundamental del que emanan el resto. Cada uno de nosotros es el único responsable de sus actos y es por tanto el que tiene el derecho a juzgarlos en última instancia.
- Tenemos derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento.
- Tenemos derecho a juzgar si nos incumbe la responsabilidad de encontrar soluciones para los problemas de otras personas.
- Tenemos derecho a cambiar de parecer.
- Tenemos derecho a cometer errores y ser responsable de ellos: cada día tomamos cientos de decisiones, realizamos miles de acciones y a la vez interaccionamos con decenas de personas. Es imposible que todo salga impecable, es muy probable que cometamos pequeños y grandes errores. Tenemos el derecho y casi el deber de cometerlos por el simple hecho de estar vivos. No tenemos que dar excusas, no hay que buscar explicaciones para todos. Es más simple aceptarlos, tomar nota de lo que podría mejorarse y seguir adelante.
- Tenemos derecho a decir no lo sé: ¡Vacaciones en septiembre! ¿Sabe usted que pasaría si todos decidieran tomar las vacaciones en Septiembre? – No. Sinceramente, no lo se.
- Tenemos derecho a relacionarnos de forma asertiva y efectiva con los demás, independientemente de la buena voluntad de éstos: mucha gente usa el enfado o las malas caras como medio de manipularnos, no tenemos ninguna obligación de ganarnos su buena voluntad, simplemente tenemos que seguir reclamando asertivamente lo que queremos.
- Tenemos derecho a tomar decisiones ajenas a la lógica.
- Tenemos derecho a decir no lo entiendo: – ¿Porqué no te buscas un trabajo de mecanógrafo por las tardes, Albert?. ¿No entiendes que todo el mundo se va a reir de ti en la oficina si sigues elucubrando sobre esa absurda teoría de la relatividad? – No. No entiendo porqué tendrían que reirse.
- Tenemos derecho a decir: no me importa.
Entrenamiento asertivo
Una respuesta asertiva ideal consta de tres pasos bien definidos.
- ESCUCHAR atentamente e intentar sintetizar en nuestra respuesta lo que hemos entendido.
– “Entiendo que esté molesto con esta situación…”
- “Comprendo que no debí hablarte así…” - DECIR lo que tú realmente piensas.
– “Sin embargo, pienso que el más perjudicado soy yo…”
- “Realmente estaba muy enfadado por que no lo hubieras consultado conmigo…” - EXPONER la solución que queremos.
– “Por eso me gustaría que me devolviera mi dinero.”
- “Así que te pido que canceles esa cita.”
A continuación os propongo una serie de situaciones para quien se anime a afrontarlas asertivamente. Podéis dejar vuestras respuestas en los comentarios o hacer nuevas propuestas para resolver.
Referencias
- “Cuando digo no, me siento culpable
“; Manuel J. Smith. Creo que me lo he leído ya cuatro veces.
- “Como Hablar Para Que Sus Hijos Le Escuchen
“, Adele Faber y Elaine Mazlish. Un excelente libro para practicar la asertividad con nuestros hijos, muy recomendable.
