Competencias laborales, inglés y empleo

En entornos educativos y en el mundo laboral es cada vez más frecuentes escuchar el término “competencias”. Las competencias son la unión de conocimientos, habilidades y actitudes a la hora de llevar a cabo cualquier actividad. Aunque en principio parezca otra moda pasajera esta sencilla palabra puede provocar una verdadera revolución en nuestras organizaciones y en nuestras vidas si conseguimos comprender y aprovechar todo el potencial que encierran. Las competencias aúnan la teoría con la práctica, el saber con el hacer y son las únicas que pueden acortar el trecho que va del dicho al hecho.

El rio Tamesis a su paso por Londres - Foto: Juanan Ruiz

Una de las competencias más demandadas en estos momentos es el conocimiento de un segundo idioma, principalmente el inglés. Y aún iría más allá, creo que esta competencia se ha convertido en un factor determinante para los profesionales que están a la búsqueda de empleo o los que desean dar un salto cualitativo (y cuantitativo) en su carrera.

El inglés que aprendemos durante nuestra formación académica no se aborda como una competencia, ni siquiera se aborda como un aprendizaje, se aborda como un estudio y esto, al enfrentarnos a la práctica, no sirve para nada. Para colmo, años después, cuando intentamos abordar el aprendizaje de un idioma por nuestra cuenta volvemos a caer en la misma trampa, de nuevo volvemos al “estudio”

Si intentamos abordar el aprendizaje del idioma, desde el enfoque de las competencias una luz aparece al final del túnel. No se trata de aprender reglas sintácticas, conjugaciones verbales, ni listas interminables de palabras sin relación entre si. Las competencias hablan de destrezas, conocimientos, habilidades, aptitudes y actitudes. Yo añadiría dos importantes términos más a la hora de adquirirlas: imitación e inmersión.

Como dice la web de una importante academia de inglés en Barcelona: “Creemos que el aprendizaje de la lengua es más eficaz cuando los estudiantes interactúan y participan activamente en inglés, disfrutan de las clases y estas les facilitan independencia y autonomía, así como cuando se implican y se esfuerzan dentro y fuera de clase.”

Así pues olvidemos el término “estudiar inglés” y pasemos a “escuchar, hablar, leer y, sobre todo, disfrutar del inglés”, eso ya si son habilidades concretas, pero todavía deberíamos afinar algo más. De nuevo las competencias vienen en nuestra ayuda, ya que, por definición, se encuentran segmentadas en niveles de manera que resulte sencillo determinar donde se encuentra una persona respecto a esa competencia y cuales son los requisitos para seguir avanzando.  Una buena definición de estos niveles para las competencias en idiomas es el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.

Por tanto debemos cambiar nuestra mentalidad y abordar el aprendizaje del inglés de una manera más relajada y natural, os dejo algunos consejos que leí hace tiempo en un interesante artículo sobre el aprendizaje:

1. Es más importante familiarizarse que entenderlo todo.

2. Si te atascas en algo saltatelo y sigue adelante.

3. Lleva un cuaderno de viaje donde anotes en forma de dibujos y esquemas lo que vas aprendiendo o lo que más te va gustando

4. Sin actividad no hay aprendizaje: anota o repite lo que escuchas, dibuja lo que entiendas, escribe, subraya, graba tu voz, hazte un vídeo, escucha una canción mientras lees su letra o intentando escribirla tú.

5. Olvídate del destino y disfruta del camino: quítate de encima la presión de aprender y disfruta de la experiencia. Viendo películas, escuchando canciones, buscando intercambios o charlando con tus amigos angloparlantes.

Bueno, espero que estas palabras os hayan servido para empezar a cambiar el “chip” y animaros a adquirir esta importante competencia profesional: leer, hablar y escribir en inglés. En un próximo artículo os daré una buena colección de recursos online para que os pongáis manos a la obra.

El modelo hacker de aprendizaje

Los aprendices autodidactas y apasionados del mundo de la informática siguen un modelo de aprendizaje radicalmente opuesto al sistema de aprendizaje académico oficial. En la enseñanza oficial el alumno suele limitarse a ser receptor de un cuerpo de conocimientos impuesto por el profesor para devolverlo de nuevo a este de la manera más fidedigna posible, sin que normalmente se le exija ninguna aportación ni reflexión por su parte.

Los aprendices autodidactas y apasionados del mundo de la informática siguen un modelo de aprendizaje radicalmente opuesto al sistema de aprendizaje académico oficial. En la enseñanza oficial el alumno suele limitarse a ser receptor de un cuerpo de conocimientos impuesto por el profesor para devolverlo de nuevo a este de la manera más fidedigna posible, sin que normalmente se le exija ninguna aportación ni reflexión por su parte. Al final de sus estudios lo que obtiene el titulado es un cerebro algo más entrenado debido al llenado y vaciado sucesivo de conocimientos y, quizás lo más importante, una serie de técnicas de aprendizaje, que ha adquirido de forma accidental. Armado con estas dos herramientas se enfrentará a un trabajo que tiene poco que ver con lo que ha visto en sus estudios.

Un hacker es básicamente un experto o entusiasta de cualquier tipo, una persona que intenta sacar el máximo partido y disfrute de los temas que le interesan. Uno puede ser un hacker astrónomo, electrónico, carpintero o jardinero. En este sentido del termino, una persona puede ser un hacker sin tener nada que ver con los ordenadores. Continuar leyendo “El modelo hacker de aprendizaje”