Ciencia, alimento de calidad para tu cerebro

Heroes en zapatillas, Casi todos los inventos,  5 médicos para la historia
Desde pequeñito he sido bastante curioso, a los 4 años desarmé el despertador de mis padres para saber como funcionaba y porqué hacía aquellos ruiditos. Cuando aún no sabía leer mis padres me regalaron “El gran libro de los animales”, me pasaba las horas viendo las innumerables ilustraciones y pidiéndole a mi abuelo que me leyera los textos que iban debajo. Y cuando ya sabía leer devoraba libros como “Casi todos los inventos”, “Heroes en zapatillas” y muchos otros cuyos mágicos volúmenes podía encontrar en la biblioteca. Pasaron los años, seguí leyendo y estudiando hasta llegar a mi etapa universitaria, aunque me gustan las ciencias en general (y por supuesto también las humanidades) había que decidirse por alguna y cuando me tocó elegir carrera opté por “Biología”.

En la carrera aprendí cosas interesantísimas como genética, bioquímica e incluso estadística; la verdad es que mola bastante entender con cierta profundidad como funciona la herencia, como se utiliza la glucosa dentro de la célula para conseguir energía o como oscilan las poblaciones dentro de un ecosistema.

Pero siempre echaba algo en falta, a mis estudios universitarios les faltaba intriga, suspense, ese puntito de nerviosismo que te entra cuando te están contando una buena historia y se produce un inesperado desenlace. Es por esto que me gustan las revistas sobre ciencia y tecnología, y la divulgación en general: en documentales, blogs, libros, charlas o cualquier otro formato.

Por eso recomiendo vivamente la divulgación científica como el mejor alimento para la mente a cualquiera que no lo haya probado. Por un lado vas a encontrar entretenimiento, vas a poner tu cabeza a pensar, vas a entender un poco mejor el mundo que te rodea, como funciona tu cuerpo e incluso que diantres pasa dentro de tu cerebro.

Como dice Pere Estupinyá en su libro “El ladrón de cerebros”:
Estamos en un momento de la historia intelectualmente sobrecogedor. Los científicos están encontrando respuestas a infinidad de profundos interrogantes, pero sobre todo nos están ofreciendo nuevos y turbadores misterios con los que estimular nuestra inquieta curiosidad. Y, creedme, es una lástima perdérselo. Una vida sin ciencia es como una vida sin música. Puede ser igualmente maravillosa pero desaprovechamos una de sus grandes ofrendas.

Autor: juananruiz

Apasionado por la vida, el conocimiento y la lectura. Todos los días intento mejorar en alguna faceta o aprender algo nuevo y esa mejora es lo que trato de compartir en este humilde blog

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