
La imagen de 1888 muestra cómo Anne Sullivan le enseñaba el mundo a Helen con la ayuda de su muñeca. Foto:Associated Press
Hellen Keller, ciega y sordomuda a causa de una enfermedad infantil era una niña mimada hasta que comenzó a educarla Anne Sullivan, profesora de ciegos que a su vez era ciega.
Hellen sólo sabía que iba a pasear al sentir que Anne le ponía el sombrero, pero no sabía que aquella tarde sería diferente. Sentir a la calle y sentir el calor del sol en su rostro y la caricia del viento le provocaba una agradable sensación, pero no sabía lo que era el sol, ni el aire, ni siquiera la felicidad que sentía. Aquella tarde su maestra al pasar junto a una fuente de la que sacaban agua con una bomba sujetó las manos de las niñas bajo el agua para que sintiera el frescor y la humedad de esta. Entonces la maestra empezó a deletrear la palabra “agua” en la palma de la mano de Hellen, primero más despacio, luego cada vez más deprisa.
Describe Hellen en sus memorias que en aquel momento entendió que aquellas letras nombraban al agua y que podía evocar la sensación del agua evocando las letras. Aquello supuso una explosión de su conciencia, de pronto comprendió que con aquel sencillo sistema podría evocar cuando quisiera todas las sensaciones que iba atesorando en sus paseos. De vuelta a casa la alumna insistió a su maestra para que fuera deletreando en su palma todo lo que iban encontrado en su camino.
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- Película: “El milagro de Anne Sullivan”



