¿Tenemos miedo a la libertad?

Alguien voló sobre el nido del cuco

Hace tiempo leí «Cómo ser libre» un libro de Tom Hodgkinson que me pareció interesante aunque sus argumentos no me convencieron. Hoy, ordenando algunos libros, lo he abierto al azar y he encontrado en él este impactante diálogo de la película «Alguien voló sobre el nido del cuco«:

Quizá el mayor obstáculo para la libertad sea nuestro propio miedo a la libertad.Puede que recuerdes aquella gran escena de Alguien voló sobre el nido del cuco en la que McMurphy se da cuenta de pronto de que la mitad de los internos están en el hospital de manera voluntaria:

«- ¿Queréis tomarme el pelo, tíos? – Nadie dijo nada. McMurphy comienza arriba y abajo frente al banco, pasándose la mano por su espesa mata de pelo. Camina hasta el final de la fila y luego avanza en sentido contrario, hasta llegar a la misma máquina de rayos X. La máquina silba y se mofa de él. – Tú, Billy. ¡Tú estás interno aquí, por el amor de Dios! – Billy está de espaldas a nosotros, con la barbilla apoyada en la negra pantalla, de puntillas.

– No – dice, y mira al aparato.

– Entonces, ¿porqué?, ¿porqué? ¡Eres un tío joven! Deberías estar por ahí y conducir un descapotable con el que conquistar a las chicas. Todo esto… -señala a su alrededor- ¿porqué lo soportas? – Billy no dice nada y McMurphy se aparta de él para dirigirse a otros dos pacientes-. Decidme, ¿porqué? Refunfuñáis, os quejáis durante semanas enteras y decís que no soportáis a la enfermera ni nada de lo que hace. Y durante todo este tiempo no estáis internados. Puedo entenderlo en el caso de alguno de esos viejos que hay en la galería. Están chiflados. Pero, vosotros, no es que seáis precisamente hombres corrientes de la calle, pero no estáis chiflados -Ninguno dice nada. Se dirige entonces a Sefelt-. Sefelt, ¿qué pasa contigo? No tienes nada malo, sólo ataques. Demonios, yo tenía un tío que montaba escándalos el doble de malos que los tuyos y que por si fuera poco tenía visiones del diablo, pero no se encerró en un manicomio. Podrías arreglártelas fuera si tuvieras agallas.

– ¡Eso es! – Es Billy que deja de mirar a la pantalla, con el rostro bañado en lágrimas- ¡Eso es! – vuelve a gritar-. ¡Si tuviéramos a-agallas! Podría irme hoy mismo, si tuviera agallas. Mi m-m-madre es una buena amiga de la se-señorita Ratchel y podría hacer que me firmaran el alta esta misma tarde,  ¡si tuviera agallas!»

Es posible que parte de nuestros problemas y frustraciones se deban al hecho de que estemos asustados y autoencarcelados. Quejándonos continuamente de los demás y de nuestra mala fortuna sin decidirnos a tomar la responsabilidad de nuestras propias acciones y a veces de nuestra vida entera.

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Publicado por juananruiz

Apasionado por la vida, el conocimiento y la lectura. Todos los días intento mejorar en alguna faceta o aprender algo nuevo y esa mejora es lo que trato de compartir en este humilde blog

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