Mi actitud, nada original desde los estoicos, es contraria a la queja: si lo que nos ofende o preocupa es remediable debemos poner manos a la obra y si no lo es resulta ocioso deplorarlo, porque este mundo carece de hojas de reclamaciones.
Fernando Savater
No se si es un defecto de este país en el que vivimos o se extiende al resto del mundo, pero ante cualquier problema, suceso o contratiempo lo primero que solemos buscar es un culpable, aportar las soluciones pertinentes al caso en un pestañear de labios y volver a nuestra cerveza.
Tanta queja disipa nuestras energías, nos distrae de nuestras obligaciones y devociones y nos impide aportar soluciones a este mundo tan falto de ellas. Antes de quejaros de algo os animo a reflexionar sobre lo que podríais aportar vosotros y, si os apetece, a poner manos a la obra. Como bien dijo alguien alguna vez: “La cuestión en política es que todos queremos hacer realidad los fines, pero nadie quiere hacer realidad los medios”.




