El blog de Trazos Web nos regala en su página este sencillo pero valioso consejo que a mi me cuesta horrores aplicar, de hecho, he comenzado a escribir esta línea de tres maneras distintas y he borrado por lo menos diez veces.
El consejo es sencillo: escribe primero, edita después.
Escribir y editar son dos cosas distintas que requieren de nuestra mente capacidades distintas pero que siempre mezclamos cuando vamos escribiendo. Esto coarta nuestra creatividad, rompe el hilo de nuestros pensamientos y a veces incluso llega a bloquearnos completamente impidiéndonos escribir.
Por ello Diego Castillo, y antes otras autoridades, nos recomiendan vivamente que primero escribamos sin modificar ni corregir nada, dejando que las palabras vayan al texto tan como salen de nuestra cabeza, luego editamos: reordenamos las ideas, rematamos las frase, quitamos texto innecesario y por fin corregimos.
Olvido tantas veces este consejo que he decidido apuntármelo aquí. Aunque para casos extremos, como el mío, existe una solución drástica y efectiva: escribe primero en papel, donde es más costoso tachar y reescribir; y luego lo tecleas en el ordenador.