Abr 24 2008
Cómo dominar el tiempo II, ladrones de tiempo
Si leíste la primera parte de este post, es posible que esta semana hayas llegado cada mañana al trabajo decidido a coger la sartén por el mango para convertirte en dueño y señor de tu tiempo. Quizás incluso hayas preparado uno agenda ajustada al minuto o al menos una lista de tareas. Pero llegan las dos de la tarde y apenas has tachado una o dos de las tareas que te habías asignado.
No sigas rascándote la cabeza, pensando que ha pasado, la cosa está muy clara, has sido víctima de una banda bien organizada: los ladrones de tiempo.
Hablamos algo de ellos en el artículo anterior pero conozcamos con más detalles a cada uno de estos forajidos, empezaremos por los
Ladrones externos:
- el compañero que se descuelga por tu oficina y te suelta un inocente: “¿Tienes un momento?”;
- el teléfono, este es uno de los peores, además ahora nos persigue hasta la cafetería o el retrete;
- la “obligación” de estar disponible al 100%;
- visitas, clientes o proveedores que se presentan sin aviso;
- el jefe, o peor aún, los jefes;
- reuniones interminables, inútiles o mal preparadas;
- trámites personales o familiares;
- interrupciones de los niños, de la pareja, del vecino, del vendedor de enciclopedias o del tío de la cabra.
Y seguimos con los
Ladrones internos:
- objetivos y prioridades confusas y cambiantes;
- falta de planificación del trabajo y ausencia de plazos;
- multitarea, dispersión, tareas inacabadas;
- incapacidad para delegar;
- olvidos, faltas de información, mala comunicación;
- incapacidad para decir “no”;
- fatiga, exceso de tabaco, alcohol o café y otros malos hábitos.
A esta lista cada uno podrá añadir sus propias experiencias, y seguramente la lista de “externos” siempre se alargará más que la de “internos”, pero la pregunta del millón es: ¿quién roba más tiempo los “externos” o los “internos”?
Si somos honestos con nosotros mismos llegaremos a la conclusión de que realmente se trata de un problema de tipo interno, al fin y al cabo la mayoría de los “externos” son “internos” disfrazados: “incapacidad para decir no“. Por tanto los principales responsables de estos “desfalcos” temporales somos nosotros mismos y en nuestras manos está por tanto poner remedio al problema: para dominar el tiempo hay que dominarse a uno mismo. En la próxima entrega empezaremos a ver como lograrlo.
Antes de acabar quiero proponeros que hagáis examen de conciencia: esta vorágine de falta de tiempo, listas de tareas interminables, urgencias y demoras ¿no serán una excusa para no enfrentarnos a nuestros verdaderos compromisos? Compromisos con nuestra familia, con nuestro proyecto vital, con nuestro crecimiento personal y en general con todo aquello que nos da miedo por si no damos la talla.
Enlaces relacionados
- Ladrones del tiempo, Julio Alonso en Merodeando
Algo para hacer con los ladrones de tiempo:
http://www.goear.com/listen.php?v=6bdc51d
[...] Sigue leyendo la segunda parte del artículo. [...]