Si leíste la primera parte de este post, es posible que esta semana hayas llegado cada mañana al trabajo decidido a coger la sartén por el mango para convertirte en dueño y señor de tu tiempo. Quizás incluso hayas preparado uno agenda ajustada al minuto o al menos una lista de tareas. Pero llegan las dos de la tarde y apenas has tachado una o dos de las tareas que te habías asignado.
No sigas rascándote la cabeza, pensando que ha pasado, la cosa está muy clara, has sido víctima de una banda bien organizada: los ladrones de tiempo.
Hablamos algo de ellos en el artículo anterior pero conozcamos con más detalles a cada uno de estos forajidos, empezaremos por los
Ladrones externos:
- el compañero que se descuelga por tu oficina y te suelta un inocente: “¿Tienes un momento?”;
- el teléfono, este es uno de los peores, además ahora nos persigue hasta la cafetería o el retrete;
- la “obligación” de estar disponible al 100%;
- visitas, clientes o proveedores que se presentan sin aviso;
- el jefe, o peor aún, los jefes;
- reuniones interminables, inútiles o mal preparadas;
- trámites personales o familiares;
- interrupciones de los niños, de la pareja, del vecino, del vendedor de enciclopedias o del tío de la cabra.
Y seguimos con los
Ladrones internos:
- objetivos y prioridades confusas y cambiantes;
- falta de planificación del trabajo y ausencia de plazos;
- multitarea, dispersión, tareas inacabadas;
- incapacidad para delegar;
- olvidos, faltas de información, mala comunicación;
- incapacidad para decir “no”;
- fatiga, exceso de tabaco, alcohol o café y otros malos hábitos.
A esta lista cada uno podrá añadir sus propias experiencias, y seguramente la lista de “externos” siempre se alargará más que la de “internos”, pero la pregunta del millón es: ¿quién roba más tiempo los “externos” o los “internos”?
Si somos honestos con nosotros mismos llegaremos a la conclusión de que realmente se trata de un problema de tipo interno, al fin y al cabo la mayoría de los “externos” son “internos” disfrazados: “incapacidad para decir no“. Por tanto los principales responsables de estos “desfalcos” temporales somos nosotros mismos y en nuestras manos está por tanto poner remedio al problema: para dominar el tiempo hay que dominarse a uno mismo. En la próxima entrega empezaremos a ver como lograrlo.
Antes de acabar quiero proponeros que hagáis examen de conciencia: esta vorágine de falta de tiempo, listas de tareas interminables, urgencias y demoras ¿no serán una excusa para no enfrentarnos a nuestros verdaderos compromisos? Compromisos con nuestra familia, con nuestro proyecto vital, con nuestro crecimiento personal y en general con todo aquello que nos da miedo por si no damos la talla.
Enlaces relacionados
- Ladrones del tiempo, Julio Alonso en Merodeando
- Cómo dominar el tiempo, Raul Barra Tamayo
Algo para hacer con los ladrones de tiempo:
http://www.goear.com/listen.php?v=6bdc51d
ES CIERTO , MUCHAS VECES PLANIFICAMOS LO QUE DEBEMOS HACER EN EL DIA , PERO DEBIDO A ESOS BENDITOS LADRONES INTERNOS Y EXTERNOS , TERMINAMOS HACIENDO LA CUARTA PARTE DE LO PLANEADO EN TOOODO EL DIA .
POR LO TANTO , NOS TOCA SER CONSTANTES EN NUESTRAS DECISIONES Y CUMPLIR CON NUESTRO CRONOGRAMA.
los ladrones del tiempo , no solo lo tenemos fuera si no tambien dentro del trabajo, pero gracias a tecnicas aprendidas en el diplomado ahora hay manera de quitarrnolos de encima o en todo caso etenderlos lo mas breve posible
Los ladronbes de tiempo, generalmente son males que nos aquejan y que nos perjudican en el accionar diario de nuestra vida ,debemos tomar en cuenta las lecciones dadas para lograr nuestra superaciòn dia a dia en nuestro medio.