Cómo dominar el tiempo I

Cómo dominar el tiempo - Jean Louis Servan-SchreiberEntre procesiones y farolillos he dejado abandonada mi agenda durante un mes. Me he sentido perdido y con la sensación de no haber aprovechado el tiempo. Hoy, casi por casualidad, me he topado con un libro que leí por primera vez en el año 1988 (jope, tenía veinte años) y que releí no hace mucho. Al volver a darle un repaso me he entusiasmado con su lectura, he rescatado algunas notas sobre el libro que tenía anotadas en el wiki y he tomado algunas más que quiero plasmar aquí en dos o tres entradas. El librito se titula “Cómo dominar el tiempo” y está escrito por el periodista y escritor francés Jean Louis Servan-Schreiber.

En esta primera entrada comento algunos planteamientos en torno al tiempo, en las próximas iré a cuestiones más prácticas.

El principal problema a la hora de concebir el tiempo es que nos resulta difícil definirlo e imaginarlo. A veces concebimos el tiempo como una sucesión de acontecimientos, otras como el cambio que produce en nosotros y en las cosas. Una primera metáfora que puede servirnos para dominar el tiempo es considerarlo como un espacio. Imaginemos el tiempo como uno de esos pisos de veinticuatro metros cuadrados, todos tenemos el mismo tiempo, pero cada uno puede organizarlo como quiera, colocando muebles, chismes y adornos en función de nuestras preferencias; teniendo todo pulcramente organizado y limpio o convertido en una leonera.

En definitiva, no hay gente con más o menos tiempo, puesto que todos tenemos el mismo. Sino gente que aprovecha y organiza mejor o peor este recurso tan preciado. La paradoja de nuestro tiempo es que la ciencia y la tecnología nos han provisto de una serie de inventos concebidos para ahorrar tiempo: electrodomésticos, medios de transporte más rápidos o cadenas de fabricación en serie. En teoría disponemos de mucho más tiempo, sin embargo cada vez tenemos la sensación de tener menos.

Para complicar aún más el panorama existen innumerables ladrones de tiempo, demos un repaso rápido a tres de ellos:

La dispersión geográfica: la distancia al trabajo, al gimnasio, al colegio de los niños, al hipermercado o al lugar donde pasaremos el fin de semana.

El consumo: una cámara de vídeo, una bicicleta, el corta-césped, un segundo automóvil, una casa en la playa, ¿somos conscientes del tiempo dedicado a su elección, a su compra, a su mantenimiento?

Si dividiéramos el costo de nuestra segunda casa de descanso por el número de días que la aprovechamos, comprenderíamos que podríamos alquilar por el mismo tiempo una lujosa villa de la Riviera y encima ahorrar dinero.

El prójimo: el compañero que se cuela en tu despacho, el vecino que se atrinchera en tu casa y lo peor de todo: el teléfono móvil. ¿Quién puede presumir de poder pasar media hora seguida concentrado en una tarea sin ser interrumpido por nadie?

Somos victimas de la impaciencia, hemos abandonado la reflexión previa y posterior a nuestros actos, para dedicarnos únicamente a la acción. De esta manera “la obsesión del cómo y el cuándo nos mantiene a una cómoda distancia del porqué.

Compramos sofisticados equipos estereofónicos para crear un fondo musical que sólo escuchamos distraídamente. Terminamos por creer que la música no tiene otro valor que el de acompañar otra actividad. No tenemos tiempo para escuchar un concierto en nuestras casas, en las condiciones requeridas.
Comemos rápidamente cantidades de productos caros preparados de cualquier manera. No hay tiempo de hacer la compra con gusto, preparar los alimentos con cuidado, degustarlos como gourmets.
Recorremos el mundo, pero dedicamos las semanas previas al viaje a buscar el charter más baratos, no a familiarizarse con la cultura y los problemas del país que visitaremos. Una vez allí, contemplamos los rostros y paisajes… por el objetivo de la cámara fotográfica. No hay tiempo para saborear el exotismo. Y a la vuelta, tampoco tenemos tiempo para mirar las fotos cuya toma nos impidió gozar del viaje.

Para recuperar el control del tiempo necesitamos hacernos conscientes del problema, reeducarnos y adoptar nuevos hábitos. Antes de lanzarnos al dominio de nuestro tiempo debemos hacer un análisis de nuestra situación pasada y futura. ¿A qué dedicamos nuestro tiempo?¿Cuánto tardamos en hacer cada cosa?¿Qué proyectos tenemos pendientes de acometer?¿Con qué tiempo contamos?

El perfeccionamiento de nuestra asimilación del pasado y el futuro nos permitirá recuperar el presente. Dominar un tema es ser experto en él. Debemos perfeccionar la puntualidad, la planificación, la disciplina, empezar a hacer lo contrario a nuestra aspiración como objetivo único.

Sigue leyendo la segunda parte del artículo.

11 comentarios en “Cómo dominar el tiempo I

  1. Que buen post, me alegro mucho de haberte encontrado porque tus inquietudes son las mías. Me apunto este libro pare leérmelo cuando consiga dedicar el tiempo que me gustaría a la lectura (demasiadas series de TV americanas y un cerebro algo vago, ese es mi problema). Por lo demás espero impaciente los siguientes posts…

  2. No sabes cuanto me alegra que te guste. Me costó algo parirlo porque la verdad es que desde que me he propuesto escribir con más asiduidad parece que me bloqueo con más facilidad . En realidad estaba preparando otra entrada sobre… uf, que memoria, ah, si, sobre la ciencia como afición, pero no acababa de cuajar la cosa. Así que di un repaso a la estantería que tenía más cerca, cogí este libro, le di un repaso y él me dio otro a mi, procastinador reincidente.
    He dado un paseo por tu blog siguiendo tu pista y me ha hecho mucha gracia porque lo había visitado hace poco. Me hizo mucha gracia que estuviese dedicado a una niña en camino, por cierto me encanta el nombre de Mara. Bueno ¿cuanto queda para el parto?¿podremos asistir por internet? 🙂 Un saludo, a ti, a Cris y a Mara

  3. Pues muchas gracias a ti también, me alegra que me digas que ya lo habías visto antes. La verdad que es lo primero que se me ocurre publicar en la web y bueno, tampoco es que le haya dedicado mucho tiempo últimamente. La idea es que sobre todo la familia y amigos (que no siempre hay tiempo para verse) puedan seguirle la pista a la enana y si te soy sincero no creo que lo visiten muy a menudo.

    Yo también soy un postergador nato, sobre todo porque soy vago de narices, pero desde hace uno o dos años estoy intentando reformarme y de momento una de las cosas que hago es buscar información en la web, por eso te encontré. Estoy intentando reformarme aunque no siempre es fácil.

    Para el parto quedan unos 30 días pero no te doy más información, lo podrás seguir en el blog 🙂

    Un saludo para ti también de los 3.

  4. Pingback: meneame.net
  5. Genial! Y qué razón llevas. Voy a empezar a redecorar mis segundos. Me apunto el libro porque en esos ratitos que me sobran para aprovechar el tiempo me gustaría leerlo. Un abrazo

  6. Me gustaría compartir 5 de mis consejos favoritos para administrar el tiempo

    1. Divide las grandes tareas en partes más pequeñas, incluso minúsculas, y empieza ya.

    2. Evita las interrupciones no deseadas y gestiónalas rápida y educadamente.

    3. Concentra las tareas del mismo tipo: por ejemplo, todas las compras en una misma salida, todas las llamadas o cartas, etc.

    4. Archiva bien todos los papeles que vas a necesitar o que prevés que podrás necesitar en el futuro.

    5. Ten siempre despejada tu superficie de trabajo para que nada te distraiga cuando te concentres en cada asunto. Déjala perfectamente ordenada al final del día.

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