Fluir. Una psicología de la felicidad. Mihaly Csikszentmihalyi

Fluir. Una psicología de la felicidad. Mihaly Csikszentmihalyi

 

Fluir. Una psicología de la felicidad. Mihaly Csikszentmihaly

El “fluir” es un estado mental y físico que alcanzamos cuando nos implicamos de tal forma en una actividad que perdemos la noción del tiempo y del espacio. La capacidad de entrar en flujo o entrar en zona ha sido utilizada a lo largo de la historia por muchas culturas, pensemos en el yoga o en el zen, influye de manera poderosa en el grado de felicidad que siente una persona. La buena noticia es que el estado de flujo puede alcanzarse siguiendo unos pasos determinados y manteniendo una actitud mental adecuada. Además el flujo no sólo se da en situaciones especiales como la meditación o el deporte sino en cualquier faceta de nuestra vida, como barrer, hacer la comida o reparando la tostadora, también son conocidos los casos de personas que han alcanzado estados de flujo en condiciones realmente adversas.

Personalmente , la idea de “fluir”, me ha hecho más consciente de la importancia de mantener una actitud positiva y creativa en todo lo que hago a lo largo del día. También me ha animado a valorar y afrontar los retos inherentes a situaciones que a menudo me parecen adversas o molestas. Pero el fluir no se detiene ahí, además nos anima a darle un sentido de flujo a nuestra vida entera, definiendo claramente cuales son nuestras metas tanto a corto como a largo plazo.

Quien más ha investigado en esto del fluir es el profesor Mihaly Csikzentmihalyi, autor de numerosos estudios y libros sobre el concepto de Fluir, cuya lectura recomiendo vivamente.

Las principales características que definen la situación de flujo, son:

  • Situación de reto o desafío.
  • Focalización de la atención en la acción.
  • Metas claras.
  • Retroalimentación sobre la acción.
  • Sentimiento de control.
  • Despreocupación sobre uno mismo.

Os dejo algunas perlas de uno de los libros de Csikszentmihalyi.

Aprender a manejar las propias metas constituye un paso importante para lograr una vida cotidiana óptima. Sin embargo conseguirla no implica la extrema espontaneidad, por un lado, ni el control compulsivo, por otro. La mejor solución podría ser entender las raíces de las propias motivaciones y, aun reconociendo las desviaciones que se hallan implicitas en nuestros deseos, escoger con toda humildad las metas que pongan orden en nuestra conciencia sin causar demasiado desorden en el entorno social o material.

Para hacer el mejor uso de nuestro tiempo libre, tenemos que dedicarle tanto tiempo y atención como dedicamos al trabajo que hacemos. El ocio activo que ayuda a una persona a crecer no se produce fácilmente.

Parece una ironía que el grado de felicidad y placer que obtenemos del ocio no parece tener relación alguna -si acaso, una relación negativa- con la cantidad de energía material conseguida en alcanzarlo. Las actividades sencillas que exigen inversión de capacidades, conocimientos y emociones por nuestra parte son exactamente tan gratificantes como las que necesitan gran equipamiento y energía externa, en lugar de nuestra propia energía psíquica. Mantener una buena conversación, cuidar el jardín, leer poesía, participar en actividades de voluntariado en un hospital o aprender algo nuevo agota poco recursos y son actividades al menos tan placenteras como otras que consumen una cantidad diez veces mayor de recursos.

Como ocurre con cualquier otra cosa, no se puede disfrutar de las relaciones sin dar nada a cambio. Debemos emplear una determinada cantidad de energía psíquica para cosechar sus frutos.

Si no se ha desarrollado la curiosidad y el interés durante los primeros años de la vida, es una buena idea adquirirlos ahora, antes de que sea demasiado tarde para aumentar la calidad de vida. Hacerlo es muy fácil en principio, aunque es más difícil en la práctica. Pero seguro que vale la pena intentarlo. El primer paso consiste en desarrollar el hábito de hacer lo que haya que hacer con una atención concentrada, con habilidad en vez de inercia. Cuanto más rutinaria pueda ser una tarea, como puede ser lavar platos, vestirse o cortar el césped, más gratificante será si la abordamos con el cuidado que pondríamos en crear una obra de arte. El próximo paso consiste en transferir todas los días algo de energía psíquica de las tareas que no nos gusta hacer, o del ocio pasivo, a algo que nunca hemos hecho antes.

¿Cuántas de las cosas que hacemos son realmente necesarias?¿Cuántas de estas exigencias podrían reducirse si pusiéramos algo de energía en establecer prioridades, organizar y racionalizar las rutinas que ahora dispersan nuestra atención?
Tiempo es lo que hay que encontrar a fin de desarrollar el interés y la curiosidad para disfrutar de la vida por si misma. El otro recurso igualmente importante es la capacidad de controlar la energía psíquica. En lugar de esperar un estímulo externo que atrape nuestra atención, debemos aprender a centrarla más o menos a voluntad. Esta capacidad está relacionada con el interés por una retroalimentación de ida y vuelta, de refuerzo y de casualidad recíproca. Si usted está interesado por algo, se centrará en ello, y si centra la atención en algo, es probable que se interese por ello.

Controlar la atención significa controlar como vivimos las situaciones y, por tanto, la calidad de vida.

Bibliografía de Mihaly Csikzentmihalyi

  • 1990 – Fluir. Una psicología de la felicidad; Editorial Kairós
  • 1998 – Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención; Editorial Paidós
  • 1998 – Experiencia óptima: estudios psicológicos del flujo en la conciencia; Editorial Desclee de Brouwer
  • 2002 – Fluir En El Deporte; Coautor con Susan A. Jackson; Editorial Paidotribo
  • 2002 – Buen trabajo: cuando ética y excelencia convergen
  • 2003 – Fluir en los negocios: liderazgo y creación en el mundo de la empresa
  • 2003 – ; Editorial Kairós.

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11 comentarios en “Fluir. Una psicología de la felicidad. Mihaly Csikszentmihalyi

  1. Ya se ha hablado y demostrado muchas veces este “estado” en el que podemos permanecer, que muchas cosas las podemos cambiar, mover, ver..sólo desde la mente.
    Nuestra perspectiva de la vida, nuestra propia felicidad (basada siempre en la realidad) puede ser modificada desde la mente, ..los sentimientos vienen luego.
    Baltasar Gracián apuntaba en aforismo..que cada 7 años se puede cambiar todo; claro esta con voluntad, porque nada es gratis ni fácil en esta vida.

    Un saludo.

  2. Ah, por cierto, acabo de ver el título de un libro que pones..
    “Aprender a fluir” interesante, porque hoy en día, en la calle, la gente para sintetizar todo esto de lo que hablas, suelen decir..
    “todo fluye” jajajaj

    + Slds

  3. Muy interesante. De todos modos creo que falta en la lista un sentimiento fundamental, el entusiasmo.. Tengo experiencia en eso y me parece que sin entusiasmo y también sin el disfrute de la actividad es muy difícil entrar en el flujo.
    Hay cosas que con el tiempo cambian de nombre. Antiguamente a esto se le llamaba inspiración.

  4. Pues si Atalina, llevas toda la razón. A este respecto siempre recuerdo las palabras de un señor que conocí hace tiempo, el siempre decía que a veces las cosas había que hacerlas “como si”: aunque al principio nos cueste poner el corazón (los sentimientos o como queramos llamarlos) en alguna actividad que queramos emprender hay que seguir perseverando y actuando “como si nos gustara” hasta que al final nuestros sentimientos acompañen a nuestra razón. En esta época somos muy dados a dejarnos llevar por nuestros impulsos, pero a la mayoría de las veces los “impulsos” no nos proveen del combustible necesario para recorrer un camino que merezca la pena: aprender una profesión, amar a otra persona, hablar un idioma, dar la vuelta al mundo, etc.

    Gracia por dejar “fluir” tus comentarios.

  5. Hola Bosco, hablas de entusiasmo y de inspiración, pero no se exactamente a que conceptos te refieres. Si te refieres al entusiasmo como algo puntual, un chispazo, o una explosión, creo que eso está bien para empezar, para probar, si la cosa prospera habrá que aportar al asunto más madera, o energía psíquica como la llama Csikszentmihalyi.
    Si te refieres a un entusiasmo sostenido creo que entonces estamos hablando de los mismo, el entusiasmo y el fluir serían prácticamente sinónimos en este sentido. En cualquier caso tiraré de diccionarios o de glosarios para profundizar más en este tema y ya te cuento.
    Gracias por tu comentario.

  6. Los cientificos de la mente dicen que la zona prefrontal del cerebro ya està pidiendo màs espacio fìsico, inicio de una mutaciòn en la conformaciòn de nuestro cràneo. Todo indica que apenas si comenzamos a hacer uso de nuestra mente…comenzando con la humilde pero potente labor de anlazarlo todo suave, fluidamente, estando enteros en todo instante de nuestro consumo de energìa, o sea !vivir!
    Salud y dicha para todos Jorge E.

  7. El libro me parece reiterativo,sin embargo pienso que la capacidad de fujo esta en cada uno y tiene que ver con la energía que se deposite en cuelquier actividad que hagamos ,placentera o adversa.Cada uno escoge como quiere vivir

  8. hola, creo que el fluir incluye todo, desde lo mas minimo y claro uno elige a que nivel, claro que no puedes dejar de fluir, a menos que el tiempo se pudiera detener

  9. Jorge: estoy de acuerdo en tu apunte. El ser humano evoluciona gracias al uso que hace del cerebro, de la razón. Y así queda manifiesto en las las distintas morfologías craneales a lo lago de la historia de la humanidad. Pero no es en el cerebro donde se albergan las emociones, que constituyen parte esencial del ser humano. Creo que el fluir tiene más que ver con estas que con el cerebro. Más con sentirse a uno mismo que con pensarse. El individuo busca la armonía en sí mismo y con su entorno, y la emoción nos mueve a ello y a la vez nos desajusta cuando parece que la hemos alcanzado. La emoción es inherente a nosotros, no está pegada a nosotros, no se trata de que sea antes o después que la razón o el pensamiento, Atalina. No se trata de desembarazarse de ella o de rehuirla, como casi sin querer solemos hacer, si no de aprender y conocer a través de ella. Somos emoción, consciente e inconsciente, y fluir tiene que ver con aunar ambas en nuestro interior y con encontrar un razonamiento lógico con el que proyectarlo hacia el exterior y así sentir la unión en nosotros y con los otros.
    Aún no he leido el libro Fluir, acaba de caer en mis manos. Estas palabras son escritas antes de leer al autor y están dictadas por otro libro que me ha traído sin saberlo hasta aquí para ahondar en el concepto.

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