Este verano leí esta fantástica novela de ciencia ficción de Robert A. Heinlein, uno de mis favoritos. La novela cuenta la historia de la independencia de los presos-colonos de la luna. Llevaba tiempo intentando encontrar un diálogo delicioso que me encantó cuando la leí y que incluso anoté en mi libreta, pero se me había perdido. Hoy lo he encontrado de nuevo y por eso lo traigo aquí.
- Querida señorita, acepto alegremente sus normas.
- ¡Pero usted no parece desear ninguna norma!
- Es cierto. Pero aceptaré cualquier norma que usted considere necesaria para su libertad. Yo soy libre, al margen de las normas que me rodean. Si las encuentro soportables, las soporto; si me parecen detestables, las quebranto. Soy libre porque sé que soy moralmente responsable de todo lo que hago.



