Abr 01 2007
La luna es una cruel amante
Este verano leí esta fantástica novela de ciencia ficción de Robert A. Heinlein, uno de mis favoritos. La novela cuenta la historia de la independencia de los presos-colonos de la luna. Llevaba tiempo intentando encontrar un diálogo delicioso que me encantó cuando la leí y que incluso anoté en mi libreta, pero se me había perdido. Hoy lo he encontrado de nuevo y por eso lo traigo aquí.
- Querida señorita, acepto alegremente sus normas.
- ¡Pero usted no parece desear ninguna norma!
- Es cierto. Pero aceptaré cualquier norma que usted considere necesaria para su libertad. Yo soy libre, al margen de las normas que me rodean. Si las encuentro soportables, las soporto; si me parecen detestables, las quebranto. Soy libre porque sé que soy moralmente responsable de todo lo que hago.